Ñito; Colo, Correa, Álvaro; Villar, Borredá; Zubillaga, Santos, José Juan, Padrón y Domínguez. Es la alineación del CD Tenerife más repetida en los 100 años de historia blanquiazul. Los que vieron en directo a aquel equipazo aún hoy en día la recitan de carrerilla. Los que no disfrutaron de ese privilegio se la saben de memoria de tanto escucharla. Ese era el once de gala que firmó el primer ascenso del Tenerife a Primera División y a don Juan Guzmán no se le ha olvidado. Ni se le olvidará.
A sus 89 años, recién cumplidos, este veterano birria tiene fresco en su cabeza aquel año glorioso del ascenso. También la época dorada de la UEFA y otros éxitos del que es el club de su vida. Este sábado lo verá en directo, invitado por la entidad, junto al resto de sus familiares. Gran parte de culpa de esa invitación la tiene su nieta Raquel.
La joven es aficionada al Tete, al igual que su abuelo. No podía ser de otra manera teniendo a un blanquiazul de pura cepa como ejemplo. Ella, a través de su cuenta personal de Twitter, mostró al gran público blanquiazul la gran pasión que aún sigue sintiendo su abuelo por el equipo. Los vídeos de este taxista jubilado corrieron como la pólvora. En uno se le veía en el patio de su casa, con una espléndida panorámica de fondo de Buen Paso, en Icod de Los Vinos, recitando aquella histórica formación del 61. En otro, celebrando con júbilo en el Heliodoro Rodríguez López uno de los cuatro chicharros que los de Ramis le marcaron a la UD Las Palmas.
El abuelo del Tete, como ya ha sido bautizado, recorrió Twitter Tenerife de cabo a rabo y, por supuesto, los vídeos llegaron a manos del club, que no tardó en poner delante de una cámara al capitán Aitor Sanz y al canterano David Rodríguez, presente y futuro de la entidad. Los dos jugadores felicitaron a don Juan y le invitaron este sábado a ver el partido frente al Villarreal B. DIARIO DE AVISOS se puso en contacto con este fiel seguidor, gracias a la colaboración de Raquel.
“Me gusta mucho el fútbol, desde que vi a Di Stefano y Gento. Recuerdo aquella temporada y el ascenso de 1961. Yo tenía un taxi y lo llevaba desde Icod lleno de gente. Fui a todos los partidos”, dice con orgullo don Juan, que recuerda aquella Peugeot de siete plazas que se desplazaba desde el norte de Tenerife hasta la capital. “Yo cargaba el coche de gente y nos íbamos a ver el partido. Se tardaba más de dos horas”, rememora. Por desgracia para los sufridos conductores tinerfeños, eso no ha cambiado a día de hoy.
“El mejor recuerdo que tengo yo del Tenerife es el de ese ascenso, porque nunca antes el Tenerife había jugado en Primera División. Tuvo mala suerte, porque bajó ese mismo año”, explica don Juan, quien también tiene frescas en su retina las imágenes de aquella época dorada con el equipo jugando la UEFA.
“Con don Javier Pérez en el cargo yo no me perdía un partido. La pena es que haya fallecido tan joven. Me acuerdo que una vez fichó a un portugués que se llamaba Domingos (Paciência de apellido). Ahí empezó a ir para atrás el equipo. La paciencia sí que la perdimos nosotros con aquel jugador, pero se aguantó en Primera diez temporadas”, dice con orgullo.
Visita especial
El pasado fin de semana recibió en su casa una visita muy especial. Nada más y nada menos que tocó a su puerta uno de los jugadores históricos del CD Tenerife que más le marcó: José Juan Gutiérrez. “Yo lo vi jugar. Me encantó la visita, me regaló un libro, una fotografía del ascenso y me firmó una bufanda del Tenerife. No lo conocía, pero ya es mi amigo”. Estas últimas palabras las pronuncia con pasión y con la emoción de aquel que ha recibido un regalo inesperado y preciado. Del Tenerife de esta temporada prefiere no hablar mucho. “Está flojito”, masculla.
Durante toda la conversación que mantiene con DIARIO DE AVISOS, su nieta Raquel le acompaña. Ella es la autora de que a su abuelo se le reconozca ahora tantos años de militancia blanquiazul: “No me esperaba tanta repercusión ni tanto cariño. Estoy muy agradecida, especialmente a toda esa gente que me ha mandado mensajes muy bonitos. Muchos me dicen que mi abuelo les recuerda a los de ellos, ya fallecidos tristemente”, afirma la joven, quien reconoce que el fútbol y el Tenerife han ido pasando en su casa “de generación en generación.
El fútbol siempre ha estado presente en nuestra vida y siempre ha sido un motivo para estar todos juntos”, concluye Raquel, quien repite una y otra vez que es afortunada por tener al abuelo que todo birria quisiera tener.

