Escenógrafo, decorador, diseñador de modas, estilista, director de teatro, pero, sobre todo, un apasionado del arte, especialmente del escénico, un ámbito en el que Sergio García no se resistía a nada. Por eso, su fallecimiento, ocurrido en la noche del lunes a los 76 años de edad, deja a Tenerife huérfana de un gran hombre y de un gran artista. Un creador con mayúsculas, como lo define Domingo Betancort, brazo ejecutor de las ideas de su amigo. “Aunque todos lo éramos, a mí me responsabilizaba de ese equipo”, apunta.
Estuvieron trabajando juntos (en la primera época con desfiles de moda) más de 40 años. La primera gala que organizaron fue en el año 1982 en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife. Trabajar en esa época era muy complejo, fundamentalmente porque era difícil mover los trajes de Reina y las comparsas por un espacio pequeño, pero, como indica su compañero, “él siempre tenía claro cómo quería hacerlo y sacaba el trabajo adelante, porque tenía mucha experiencia y nosotros, su equipo, estábamos detrás apoyándolo”.
Siempre fue partidario de celebrar la gala en la Plaza de España y lo consiguió. Fue él quien le planteó al Ayuntamiento la necesidad de cambiar la ubicación de este evento, dado que en el Teatro Guimerá “ya no había dónde estirarlo”.
Consideraba que debía hacerse “sin corsé y sin techo, no en un espacio cerrado”, añade el periodista Zenaido Hernández, quien estuvo vinculado a García durante la etapa que fue director del grupo teatral Los Majuelos.
Primero trabajó para trasladarlo a la Plaza de Toros, “un espacio circular, donde la movilidad escénica también quedaba limitada y siempre parte del público quedaba de espaldas”. Aunque se desarrolló el proyecto, nunca se llegó a plasmar por su parte y fue designado a otro artista.
Del Guimerá a la Plaza de España
La primera gala del Carnaval en la Plaza de España fue en el año 2000 y marcó un antes y un después en la celebración de este acto tan esperado de las Carnestolendas.
“Estaba dedicado al mundo de los piratas, donde los barcos en escena se movían de un lado para otro. Fue una gran satisfacción, al menos para nosotros. Era otra manera de hacer la gala, de tener espacio y otros puntos por los que introducir a la gente que iba a entrar al escenario”, recuerda Betancort.
“Sergio siempre tenía claro lo que quería hacer y cómo lo quería hacer para ofrecerle lo mejor al público carnavalero y a todo aquel que quería verlo. Y por eso su exigencia era máxima, no se andaba con rodeos, porque era conocedor de su profesión. Quien se comprometía a trabajar con él sabía cómo era a la hora de planificar un espectáculo: un gran director. Y fuera del mundo artístico, era una gran persona”, subraya su amigo.
Su trabajo trascendió las fronteras de Canarias. Dirigió 14 galas de Miss España y en 1985 fue responsable de la Fiesta de la Máscara, que, en representación de España, se presentó en el marco de Europalia 85, en Amberes.
Betancort asegura que esa ocasión “revolucionó la ciudad con el tema del Carnaval y obligó a hacer el espectáculo en un palacio de la bolsa que estaba vacío a hacer el espectáculo. Los periódicos belgas pusieron el Carnaval de Tenerife por los cielos”.
También en Madrid se responsabilizó de la elección de la Chica Interviú, patrocinada y organizada por el grupo Zeta y la revista del mismo nombre e hizo sus pinitos en Televisión Española junto al realizador Fernando Navarrete colaborando en la gala de Fin de Año.
Tuvo a sus espaldas 20 galas del Carnaval de La Orotava y otras tantas de la Reina del Corpus Christi, así como 21 de las fiestas de San Pedro, en El Sauzal. Este último municipio fue el que le dio esplendor al Auto Sacramental de los Reyes Magos, logrando reunir en la plaza del Príncipe a más de 500 vecinos.
Se documentaba a fondo
“Cuando le encargaban un espectáculo, lo primero que hacía era documentarse a fondo, buscar toda la información posible, y, a partir de ahí, pensaba la historia y el guion. Era muy bueno ese aspecto”, recalca Domingo Betancort. En 2011 fue la última gala que hicieron juntos. A partir de ese año, Sergio García decidió jubilarse.
Detrás dejaba una amplia trayectoria artística, dado que también fue asesor en temas de moda. Tuvo una boutique en la calle Castillo, donde estableció su cuartel general en el que vendía y confeccionaba prendas para gente muy pudiente de la sociedad tinerfeña. La moda fue una parcela en la que plasmó sus pasiones y lo hizo con éxito, porque todo lo que diseñaba tenía “un gancho distinto”. También escribió artículos en la revista internacional Elle.
Fue un gran innovador en el tema de la escena, ya que le gustaba que hubiera mucha participación de grupos y figurantes. De hecho, fue el primero que introdujo en el escenario a chicos ataviados con la indumentaria correcta, que tenían como cometido acompañar a las candidatas para que estas se lucieran más.
“Personajes como este señor en Tenerife, en el mundo del espectáculo, no conozco a nadie como él”, insiste Betancort. Zenaido Hernández sostiene lo mismo, pero con diferentes palabras: “Era una persona singular e irrepetible”.
Como director artístico del grupo Los Majuelos, García puso en escena las obras Guimerá, una visita imposible, Habla la Cruz y San Telmo, contra viento y marea. “Nos dio muchas ideas y todo lo hacía a lo grande”, añade el periodista. Hernández desvela que el artista siempre fue un enamorado de la ópera y de la puesta en escena y se obsesionó con Aída cuando la vio por primera vez en un teatro de Verona, en Italia. También lo apasionaba la confección de belenes.
Una pérdida irreparable
El alcalde de El Sauzal, Mariano Pérez, no tiene calificativos para definirlo: “Serían tantos los que le pondría a Sergio García… Pero, sobre todo, fue un gran amigo y una gran persona. Alguien a quien le gustaba hacer las cosas de una manera muy rigurosa y se notaba su talento”. Para el mandatario, “su pérdida ha sido monumental, se va un gran amigo”.
Sus palabras coinciden con las de su homólogo en La Orotava, Francisco Linares. “Su fallecimiento deja un vacío irreparable para el Carnaval de Tenerife, de Canarias y de nuestra Villa, particularmente, porque durante más de 15 años dirigió la gala y puso a La Orotava en el mapa del Carnaval de toda Canarias”, sostiene el mandatario.
Además, agrega, “dio un impulso a otra forma de entender las grandes galas que en nuestro pueblo se hicieron también. Siempre fue un hombre educado, cordial, predispuesto, ilusionado y sintió el Carnaval de La Orotava como si fuese un villero más. Le agradezco todo lo que nos enseñó y la huella que nos dejó”, declara por último Francisco Linares.

