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política

Sanz Roldán: “La frontera con más diferencias del planeta es la de Canarias con Marruecos”

El exJemad y exdirector del CNI recuerda que "el Sahel es como un gran valle en cuya boca está Canarias, y su inestabilidad es una fuente de preocupaciones”

El general Félix Sanz Roldán, durante su conferencia en el Casino de Tenerife./ FRAN PALLERO

En una semana repleta de visitas ilustres por estos lares, DIARIO DE AVISOS detecta la presencia en Tenerife de un servidor público con una hoja de servicios tan excelsa que resulta imprescindible conversae con él para tener una visión global sobre la geopolítica, tanto mundial como la que afecta directamente a Canarias. Tras informar este periódico cumplidamente sobre su brillante conferencia de esta semana en la capital tinerfeña, titulada ‘¿Es posible un nuevo orden mundial?’, es de justicia agradecer las gestiones realizadas por José Ramón Sanz para acceder en exclusiva al exjefe del Estado Mayor de Defensa y exdirector del espionaje español, Félix Sanz Roldán (Uclés, Cuenca, 1945), así como las facilidades dadas a la hora de entrevistarle por el Real Casino de Tenerife.

-Tras conocer su visión global gracias a la conferencia, quisiera centrarme tanto en la persona como en temas relacionados con la geopolítica de Canarias, un asunto que conoce bien desde su juventud, dado que sirvió en Tenerife…
“Es verdad, como capitán (…)”.

-(…) Pero antes estuvo en El Aaiún…
“Sí. Fue mi primer destino como teniente al salir de la Academia. De hecho, mi primer conocimiento de Canarias se produjo con miotivo del viaje a El Aaiún para incorporarme al destino. Me desplacé a Gran Canaria, pero entonces no había vuelos todos los días y me encontré con la ‘agradable’ sorpresa de que tenía que esperar tres o cuatro días esperando, lo que aproveché para conocer la ciudad, y ahí empecé a comprender que estas Islas son algo único”.

-En Tenerife sirvió en Almeida…
“Felizmente, he tenido oportunidad de venir a Canarias en no pocas ocasiones, pero la primera impresión resultó imborrable para alguien que venía de Cuenca [Sonríe abiertamente]”.

-Usted nació en un pueblo de Cuenca llamado Uclés. ¿De cuántos habitantes?
“Pues esta noche dormirán en Uclés unas 50 personas. Los fines de semana y en verano un poco más…”.

-¿Cómo se hace para nacer en Uclés y llegar a Jemad y director del espionaje español?
“Ciertamente, es algo curioso, y reconozco que no sé lo que originó mi vocación. Uno puede imaginar que de pequeño hubo detalles que la generaron, como por ejemplo que mi padre era guardia civil, que por entonces estaba perfectamente militarizada. También era importante que mi madre hubiera idealizado la, digamos, liturgia militar. Después de nuestra guerra civil se hacían actos en la plaza del pueblo, y no sería extraño que a los 15 años me pareciera algo grandioso (…)”.

-¿Y los principios? Divisas como el honor…
“Me nació después. Recuerdo a mi padre y, efectivamente, veía lo que era una vida de servicio y lo que ello suponía. En realidad, muchas de las costumbres que he adquirido hasta el final de mis días activos vienen de observarle. Por ejemplo, los domingos por la tarde él oía los partidos de fútbol mientras preparaba su uniforme para tenerlo el lunes perfectamente limpio, con sus botones perfectos… Como se decía entonces, en perfecto estado de revista…Hasta siendo Jemad, llegaba el domingo y yo arreglaba mi uniforme…”.

-¿Todo eso justifica una vocación tan sólida?
“No. Al menos, eso creo. Mi ingreso en la Academia de Zaragoza fue providencial porque entonces las diferencias sociales eran inmensas. En resumen, he prestado servicio a España y creo que bien, como tantos compañeros”.

Para Sanz Roldán, “los militares no podemos pensar que servimos a un gobierno de uno u otro color, porque nuestro servicio es al Estado”./ FRAN PALLERO

-Ahora que se ha instalado el extremismo en la política partidista española, usted es un ejemplo de fidelidad a su deber al gozar de la confianza tanto de gobiernos del PSOE como del PP…

“Es que eso es inherente a la milicia. Nosotros, los militares, no podemos pensar que servimos a un gobierno de uno u otro color, porque el servicio del militar es al Estado. Tanto cuando yo tenía 17 o 18 años como ahora, como acabamos de comprobar con la princesa Leonor, establecemos una relación con nuestra patria a través de un juramento en el que decimos lo que estamos dispuestos a hacer, y es un juramento intemporal que no tiene ideologías, Ese juramento nos acompaña siempre y, cuando tenemos dudas, lo mejor es recordar lo que juramos en su día”.

-Hablemos de Canarias, a la que tanta importancia da el Ejército español…
“Cuando negociamos la entrada de España en la OTAN tuve la posibilidad (y la suerte, porque aprendí mucho entonces) de participar siendo comandante, y solicitamos verdaderas excepciones sobre Canarias que los representantes de la Alianza no entendían, dado que pusimos como condición indispensable que para que España entrase en la OTAN Canarias tenía que ser considerada como territorio europeo. Como ellos contaban con un mando para Europa y otro para África, no lo comprendían. [Sonríe abiertamente] ¡Al final lo conseguimos, y ellos acabaron añadiendo a su mapa una prolongación para incluir a Canarias como parte de Europa! Es que el Mando de Canarias se creó para que aquí hubiera una interlocución directa en caso de una gran crisis desde la Alianza”.

-¿Cómo se articula?
“Nadie pensaba entonces, como creo que nadie en su sano juicio lo piensa ahora, que haga falta contar con la presencia física en Canarias de todas las fuerzas necesarias para la defensa en cada caso de las Islas, pero sí que en el momento de que haya alguna crisis que sugiera algún ataque o algo por el estilo, aquí ya tiene que estar el embrión para que sea posible responder en muy poco tiempo”.

-¿Estamos preparados?
“Aquí se ha hecho algunos ejercicios importantes. Recuerdo que cuando era Jemad se llevaron a cabo ejercicios de refuerzo a Canarias muy importantes”.

-Es sabido que usted tiene dotes para la diplomacia. ¿Es tan importante para España llevarse bien con Marruecos?
“España, como cualquier otro país civilizado, debe llevarse bien con sus vecinos. Lo que tenemos que tener presente es que nuestra relación con el Islam viene desde hace más de ocho siglos. Y que en nuestra cultura, incluso desde la inconsciencia, hay elementos que proceden de ahí. Por tanto, no es lo mismo para relacionarse con el mundo islámico desde España que desde otro país, cite usted al que quiera. Además somos vecinos, y tenemos una interdependencia geopolítica porque nos han colocado aquí [sonríe ampliamente], con una distancia entre uno y otro que parece muy grande porque el mar llama mucho la atención pero es más estrecho que el río Tennessee”.

-¿Entonces?
“Entonces, con todas estas premisas, ¿cómo no vamos a hacer todo lo posible para que nuestra relación sea de buena vecindad? No solo eso, es que la frontera posiblemente más delicada, donde las diferencias a un lado y a otro son más grandes es aquí, en Canarias. Porque no solo son las diferencias respecto al Producto Interior Bruto [PIB], de desarrollo o cualquier otro tipo. Es que además en esta frontera a cada lado se tienen creencias diferentes. Se repite mucho que la gran frontera es la del Río Grande, entre México y Estados Unidos, pero a ambos lados del Río Grande entienden el mismo idioma y comparten los mismos elementos culturales. Sin embargo, en esta frontera se dan parecidos desequilibrios estructurales, pero aquí tenemos además unos conceptos culturales bien distintos”.

-¿La frontera entre Canarias y Marruecos es la mayor del planeta?
“Más que la más grande, es la frontera donde las diferencias entre ambos lados son mayores. No encontramos otra frontera en la Tierra, más allá de lo que resulte de un microanálisis… Si nos atenemos a consideraciones normales, no se puede obviar que tenemos unos parámetros morales muy diferentes. No solo me refiero a las creencias religiosas, sino también a temas como el papel de la mujer en la sociedad y otros que podría relatar. En resumen: Esta frontera, donde se producen tantas diferencias, obliga a un esfuerzo mucho mayor para entenderse que si a ambos lados se viviera bajo parámetros mucho más similares”.

-Durante su dilatada experiencia, ¿cómo le ha ido con Marruecos?
“Me he sentido siempre muy bien en Marruecos. Muy bien. Como en casa. Le digo más: Cuantas veces me pregunten, tantas veces responderé que nuestra obligación es vivir juntos”.

-¿Hasta qué punto la inestabilidad en el Sahel puede suponer una amenaza para Canarias, a sabiendas de que es menor la distancia de Mali a Gran Canaria que desde Madrid?
“Efectivamente, la zona del Sahel, que es como un gran valle en cuya boca está Canarias, es una fuente de preocupaciones. Durante los últimos años se han dado seis golpes de estado y, en fin, podríamos seguir… Pero lo importante es que tenemos que aprender a manejarlo como hemos aprendido a manejar crisis más importantes. No a manejar el Sahel, porque allí tienen derecho a decidir sobre sus asuntos, por supuesto, sino a manejar la situación”.

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