La líder insular del PP en Lanzarote es desde 2011 diputada del Parlamento de Canarias, cuya presidencia asumió en 2023 tras renunciar a la alcaldía de Arrecife. Astrid Pérez Batista ha sido, además, consejera y vicepresidenta del Cabildo. Licenciada en Derecho por la Universidad de Granada y titulada por la Escuela de Prácticas Jurídicas, ejerció la abogacía entre 1996 y 2015.
-¿Qué ha dado de sí la undécima legislatura?
“Bueno, ha sido una legislatura bastante prolija en la aprobación de leyes. En estos tres años se han aprobado más leyes que en las legislaturas anteriores, además de la convalidación de decretos leyes, que también han sido más. Se ha dado el paso definitivo para acercar la primera institución autonómica a los canarios y de pedagogía respecto a la cultura democrática. Y hemos hecho algo muy importante, así lo creo. Me refiero a la visita virtual. Cualquier persona puede entrar en la casa de todos los canarios a través de la web del Parlamento”.
-¿Qué impronta quedará?
“Uno de mis objetivos desde que soy presidenta es la plena inclusión de las personas con discapacidad. En Canarias hay diagnosticadas, por ejemplo, más de 55.000 con problemas de audición. En esta legislatura se han eliminado las barreras. Había un sector de la población que no podía acceder al Parlamento aunque quisiera”.
-¿Compaginar las funciones de presidenta insular del Partido Popular en Lanzarote con la dirección del Legislativo autonómico exige mucha dedicación y bastante concentración?
“Lo que exige fundamentalmente es mucha responsabilidad. Como presidenta del Parlamento soy absolutamente neutral políticamente y muy respetuosa con el pluralismo político. Soy una sectaria del pluralismo político, radical. Y en mis funciones de presidenta del Partido Popular de Lanzarote soy muy del Partido Popular, mucho”.
-¿Cómo se afronta desde este puesto el recuerdo de la alcaldía de Arrecife?
“Yo trabajé mucho como alcaldesa de Arrecife. Y se sigue notando, porque todavía se están ejecutando proyectos de entonces. Para mí ha sido un orgullo ser alcaldesa de Arrecife. Volví a serlo tras las elecciones de 2023 y Manuel Domínguez me dijo que viniera a la presidencia del Parlamento. ¡Un honor! Siempre he estado a disposición de mi partido. Disciplinada y agradecida”.
-Después de esto, ¿qué? ¿El Cabildo o la Mesa otra vez?
“Me debo a mis compañeros, que son los que me han puesto al frente del partido en Lanzarote y La Graciosa. También escucharé al presidente autonómico [del PP], evidentemente. ¡Ya veremos! Esto no se ha acabado”.
-¿El papel de las mujeres en la política todavía está arrugado? Cada vez menos, ¿no?
“Se ha avanzado bastante, pero queda muchísimo por hacer. Todavía hay dejos de machismo en algunas cosas. No había ninguna presidenta del Parlamento de Canarias y ya somos dos. Espero ver a alguna en el Gobierno, aunque yo sea una ancianita”.
-Si todas las islas son iguales, como proclama el lema del Gobierno de Canarias, ¿por qué La Graciosa no tiene ningún escaño en el Parlamento?
“Ciertamente, carece de una estructura administrativa propia: el Ayuntamiento está en Teguise y el Cabildo es el de Lanzarote. Existe un movimiento ciudadano que ni siquiera reclama la municipalidad”.
-La escultura de Paco Curbelo no será una piedra en el camino…
“Desde luego que no. En el vestíbulo del Parlamento de Canarias van a estar representadas todas las islas, las ocho”.
-En agosto se acabará la restauración de un óleo histórico oculto durante décadas en el hemiciclo. ¿De qué va eso?
“Tenemos un patrimonio artístico muy importante y lo que no puedo consentir es que se produzca una merma en la conservación. Un cuadro de Manuel González Méndez, un escudo antiguo, ha estado tapado y, a consecuencia de ello, con cuatro capas de pintura sobre la original. Ahora estoy muy preocupada por el estado de los frescos que están en el salón de plenos”.
-¿Qué supone para Canarias presidir la Calre?
“Que Canarias asuma la presidencia de la Conferencia de las Asambleas Legislativas Regionales de Europa es muy relevante. Fundamentalmente, porque somos una región que requiere programas específicos de compensación por la lejanía y la insularidad. Nadie mejor que nosotros para dar a conocer nuestras singularidades”.
-¿El talante ha estado a tono?
“Sí. Hemos practicado un respeto institucional al que piensa diferente, incluso cuando alguien se ha apasionado más de la cuenta. Nada grave”.

