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125 evacuados, 23 países, 10 vuelos y un atraque forzado: el MV Hondius zarpa de Granadilla

El crucero tuvo que atracar al filo del cierre del operativo, tras fracasar las maniobras de desembarco por el fuerte viento. Los últimos 28 pasajeros fueron trasladados a Países Bajos

Piiiiiii. Con un bocinazo prolongado, Jan Dobrogowski, capitán del MV Hondius, se despedía de la Isla que había acogido a su embarcación durante más de 38 horas. Eran las siete en punto de la tarde. Sin un minuto de retraso sobre el plazo impuesto por el Gobierno central, el crucero neerlandés soltó por fin amarras en el puerto de Granadilla y puso rumbo a Róterdam.

Lo hacía cuatro minutos después de que abandonara el recinto la última guagua burbuja del operativo de desembarco de los últimos 28 pasajeros, en una jornada que se había torcido al filo del cierre por la entrada del viento, el más severo registrado desde que arrancó la Operación Granadilla, y que terminó forzando a Capitanía Marítima a ordenar el atraque del crucero al costado izquierdo del espigón.

La jornada había arrancado con normalidad. Pasadas las ocho de la mañana se procedió al repostaje del buque, una operación que se había prolongado durante cuatro horas, con otra embarcación de dimensiones similares amarrada al costado para suministrar el combustible. Todo apuntaba a un cierre ordenado del dispositivo.

Sin embargo, hacia las cuatro de la tarde, los alisios reforzados del noroeste -el conocido viento granadillero, capaz de imposibilitar históricamente cualquier maniobra portuaria de gran calado- irrumpieron sobre la dársena granadillera.

EL VIENTO GRANADILLERO

El Hondius, fondeado a unos doscientos metros de cada uno de los espigones, comenzó a girar, bruscamente y sin descanso, sobre su propio eje. Una gabarra de la Guardia Civil intentaba aproximarse al casco para trasladar a los 28 pasajeros que aún permanecían a bordo y conducirlos hasta las guaguas burbuja del muelle, pero los primeros intentos fracasaron uno tras otro ante el empuje del viento. Las imágenes del crucero girando en mitad de la dársena, con el mar picado y tres lanchas escoltando la maniobra, hicieron sobrevolar la incertidumbre sobre el desenlace del operativo.

A las 17.35 horas llegó el giro definitivo. Capitanía Marítima recomendó a la dirección de la emergencia el atraque del MV Hondius en el muelle “por razones meteorológicas” y para garantizar la seguridad de los pasajeros y de los equipos del dispositivo, ante el riesgo de que el crucero terminara golpeándose contra una de las lanchas que escoltaban el operativo.

La decisión chocaba, esta vez frontalmente, contra la posición que el Gobierno de Canarias había defendido desde la madrugada del domingo. Según el presidente canario, Fernando Clavijo, el buque no debía atracar en suelo canario bajo ningún concepto y solo permanecería en régimen de fondeo. Veinticuatro horas después, las propias condiciones meteorológicas obligaron a revisar aquel criterio.

A las seis de la tarde, el Hondius atracaba en el puerto por primera y única vez en toda la operación Granadilla. A las 18.20 horas comenzaba el desembarco de los 28 últimos pasajeros, que descendieron por la pasarela, despidiéndose del puesto de capitanía del buque, a la vez que mantenían un metro de separación entre ellos y portando consigo el reducido equipaje permitido. Ya a las 18.50, partieron del muelle dos guaguas burbuja y dos microbuses; a las 18.56 horas salió el último vehículo del operativo. Justo cuatro minutos después, a las siete en punto, el buque zarpaba. A bordo, permanecían 26 tripulantes y un cadáver a la espera de una travesía de más de tres días.

La salida del crucero coincidió con la última pieza logística que tuvo que improvisarse durante la jornada. El plan original preveía un único vuelo final que unificara a los pasajeros con destino a Países Bajos y a los pendientes de viajar a Australia y diversos países asiáticos. La aeronave neerlandesa, sin embargo, no podía acoger a todo el pasaje. Fue entonces cuando un avión procedente de Luxemburgo entró en el dispositivo para recoger a los seis viajeros que iban a embarcar rumbo a Australia: cuatro australianos, un británico y un neozelandés. Esa aeronave volaría primero a Países Bajos para que los pasajeros enlacen con el vuelo procedente de Australia, retrasado por un problema técnico en una escala intermedia, que les trasladaría después a Asia y Oceanía.

LAS CUENTAS DEL OPERATIVO

Entre las dos jornadas, Quebec, Manchester, Eindhoven, París, Dublín, Nebraska y Madrid fueron los destinos de los diez vuelos fletados desde el aeropuerto de Tenerife Sur. Durante la primera jornada, 94 pasajeros fueron repatriados. El domingo, en ocho vuelos; el primero, a las doce del mediodía, que trasladó a los catorce españoles al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid.

A continuación despegaron las aeronaves con destino a Francia, con cinco pasajeros; Canadá, con seis; y un vuelo neerlandés que transportó a 26 viajeros de distintas nacionalidades. Ya por la tarde y de forma escalonada, abandonaron el muelle veintidós pasajeros británicos, dos irlandeses, tres turcos y diecisiete estadounidenses. Cerca de las diez de la noche, el último avión de la jornada despegó hacia Estados Unidos en el traslado más demorado de todo el operativo.

Ayer lo hicieron otros 28; veintiuno en una primera aeronave (con dos tripulantes incluidos) y seis en la salida final con destino australiano a través de Países Bajos.

“Misión cumplida”. Con esas dos palabras resumió la ministra de Sanidad, Mónica García, el cierre del dispositivo desde la propia dársena del puerto, minutos después de que el Hondius pusiera rumbo a Róterdam. “El barco, como bien ven ustedes, acaba de zarpar”, proclamó. La titular de Sanidad detalló el balance global: 125 personas evacuadas, procedentes de 23 países distintos, en una operación desplegada en menos de dos jornadas.

García dedicó el agradecimiento expreso del Gobierno a todas las instituciones, fuerzas de seguridad y gobiernos implicados, y muy particularmente al pueblo canario. Justificó el atraque de última hora como una decisión técnica obligada: “Las condiciones meteorológicas no han posibilitado el desembarco y se ha decidido atracar, una hora de atraque, con todas las medidas de seguridad”, también reivindicó la actuación del Ejecutivo central, asegurando “estar en condiciones de asegurar que el Gobierno de España ha cumplido su cometido con transparencia y humanidad”.

Por su parte, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, agradeció a la isla de Tenerife “la compasión y la solidaridad” demostradas durante el dispositivo, y elogió la forma, al “haberlo hecho con estilo”. Horas antes, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había trasladado al Gobierno español y a todas las autoridades involucradas el reconocimiento por el “desembarco rápido y eficiente” del crucero.

En pleno relato del éxito del operativo por parte del Gobierno central, saltaba la noticia de que uno de los catorce españoles aislados en el Hospital Gómez Ulla había dado positivo provisional en hantavirus en la primera prueba PCR, sin presentar síntomas. En las próximas horas, avanzaban, se conocería el resultado definitivo, según informaba el Ministerio de Sanidad, que detallaba que el resto de pruebas “habían dado negativo”.

El MV Hondius navega ya hacia Róterdam, donde se completarán las labores de desinfección del casco y de los equipajes. La travesía durará más de tres días. Cuando atraque allí, habrán pasado más de tres semanas desde que zarpó por última vez de un puerto, y sin un cadáver a bordo. Granadilla, el puerto que durante 48 horas fue el centro de las miradas del mundo, recuperará poco a poco su normalidad.

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