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Santa Cruz quiere ser más “sana” y verde, pero gran parte de su arbolado se encuentra en alerta roja

La capital busca transformarse en un entorno más saludable, equitativo, estéticamente agradable y resiliente
Cortan el tráfico en la Rambla de Santa Cruz por un árbol con riesgo de caída

Cortan el tráfico en la Rambla de Santa Cruz por un árbol con riesgo de caída

Santa Cruz quiere ser una ciudad más “sana y natural” y, para ello, el Ayuntamiento capitalino ha aprobado inicialmente el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad (PIVB) del municipio. Una estrategia ambiciosa, redactada por la empresa Dasotec, que busca transformar la capital en un entorno más saludable, equitativo, estéticamente agradable y resiliente. No obstante, aunque el objetivo es convertir la capital en un gran bosque urbano, el análisis realizado para fijar los objetivos a lograr ha detectado puntos rojos a tener en cuenta respecto a la salud del arbolado actual.

Este plan municipal pivota sobre una estrategia definida a diez años, en torno a 10 metas con 27 objetivos estratégicos, a través de 65 líneas de actuación concretadas en 125 acciones, entre las que destacan transformaciones en el paisaje urbano como la naturalización y peatonalización de la Rambla y de la autovía de San Andrés, la creación de jardines terapéuticos para mejorar la salud física y mental, la definición de una red de corredores verdes que conecten parques, plazas y espacios naturales, la renaturalización de solares y espacios degradados, o la integración de vegetación en los edificios.

Una hoja de ruta para la que se estima un presupuesto de 19,4 millones de euros, al que se suma la ejecución de actuaciones por 28,1 millones, aparte de los costes anuales de mantenimiento por 2,6 millones, que serán financiados con recursos públicos (municipales, autonómicos, estatales y europeos) y la participación privada, según recoge el informe municipal.

Para definir las intervenciones se realizó un diagnóstico previo de la infraestructura arbórea y la biodiversidad de la ciudad, que cuenta con 23 m² de zona verde pública y municipal por habitante, superando las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo sitúa en 10-15 m². De este total, el distrito Salud-La Salle destaca con un 29% de su superficie cubierta por espacios verdes.

En este sentido, la relación de árboles por habitante en la capital supera la recomendación de la OMS (1 árbol por cada 3 habitantes), al contar con una media de 2 habitantes por árbol. Por distritos, Centro-Ifara queda por debajo, ya que cuenta con 1 árbol por cada tres habitantes y medio. El 90% de la población tiene un área verde a menos de 300 metros de su casa.

Asimismo, el estudio indica que el municipio gestiona unas 484 hectáreas de parques públicos municipales. La cobertura arbórea total (incluyendo Anaga) se sitúa en torno al 19% pero el objetivo del PIVB es alcanzar un 30% de bosque urbano. En cuanto a número de árboles, existen 388.000 en el municipio. De estos, unos 105.000 están en el centro urbano y de ellos 50.000 son públicos y mantenidos por el Ayuntamiento. En los espacios forestales (principalmente Anaga) hay unos 282.000 ejemplares.

No obstante, el análisis alerta sobre la salud general del arbolado municipal, al considerarla inadecuada, con un alto porcentaje de árboles alterados o afectados. Subraya como un problema acuciante la muerte regresiva de los laureles de Indias (Ficus microcarpa), asociada al hongo Lasiodiplodia theobromae, observado desde los años 60 y que es objeto de actuaciones prioritarias.

En cuanto al arbolado viario, destaca que un 25,5% de las calles están arboladas, pero se detectan interferencias (con pavimentos, edificios, servicios) y el estado de los alcorques. Se han inventariado 107 calles con daños en aceras que requieren intervención, para lo que se promueven los alcorques vivos para mejorar la biodiversidad y la salud del suelo.

Por otra parte, el inventario municipal urbano registra 488 especies distintas de árboles y palmeras, 273 y 215, respectivamente, lo que indica una alta biodiversidad y resiliencia. El distrito Salud-La Salle es el más diverso. Entre las especies más abundantes se encuentra la palmera canaria (Phoenix canariensis), que abarca el 14,1% del total municipal, seguida del flamboyán (Delonix regia) y el árbol de fuego (Brachychiton acerifolius).

Árboles singulares

Sobre la estructura arbórea, la mayoría de los ejemplares municipales (82,1%) tienen menos de 5 metros de altura, lo que garantiza la renovación futura. Además, hay presencia de árboles maduros. El estudio matiza que el 96,6% de las especies y el 81,2% de los ejemplares plantados son introducidos (alóctonos), pero se han identificado especies invasoras en el arbolado. Mientras, se han catalogado 77 árboles singulares, la mayoría en los distritos Centro-Ifara y Salud-La Salle.

Otro punto del análisis se basa en la permeabilidad del suelo. Las zonas verdes de conservación municipal son mayoritariamente impermeables (68,6%), indicando una necesidad de mejora. El Índice Biótico del Suelo es especialmente bajo en los distritos Suroeste y Centro-Ifara.

En lo que respecta a los servicios ecosistémicos del arbolado municipal se cuantifican los beneficios en una reducción de la contaminación atmosférica, contribuyendo a la eliminación anual de 39,8 toneladas de contaminante y al almacenamiento de 58.000 toneladas de carbono. Indicadores que, junto al aprovechamiento del agua de lluvia y al ahorro energético, elevan el valor estructural total del arbolado municipal a unos 128 millones de euros.

Por otra parte, revela que Santa Cruz alberga 2.774 especies de organismos, con 2.238 terrestres, de las cuales 735 son endemismos. También se han referenciado 126 especies de hongos y 45 líquenes. En el medio urbano, la diversidad conocida es menor, pero incluye especies patógenas importantes. Igualmente, se alerta de especies exóticas invasoras que amenazan la biodiversidad local, tanto de flora (caña común, rabo de gato) como de fauna (cotorra de Kramer, ratas, gatos). Además, se han identificado 263 especies polinizadoras, 63 nativas del entorno urbano (abejas, avispas, mariposas, escarabajos, aves, reptiles). Su conservación es clave.

Tras el análisis, el plan recomienda actualizar inventarios de arbolado y zonas verdes; fijar protocolos de gestión para especies clave y amenazadas; mayor control de especies exóticas invasoras; y el fomento de la flora y fauna autóctona. Además, en el plano organizativo, aboga por crear o consolidar estructuras municipales específicas vinculadas a la Infraestructura Verde; y la colaboración con universidades, centros de investigación y entidades especializadas que garanticen que la implantación de medidas no dependa de actuaciones puntuales, sino de un sistema estable.

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