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El ‘boom’ poblacional en el Valle de Güímar supera con creces los padrones

Candelaria, Güímar y Arafo aumentan, en conjunto, un 25% sus habitantes en los últimos 20 años, pero sus alcaldías elevan esa cifra por el alto número de residentes no empadronados en la comarca
El ‘boom’ poblacional en el Valle de Güímar supera con creces los padrones

Mari Brito, alcaldesa de Candelaria (PSOE); Luisa Castro, alcaldesa de Güímar (PP), y Juan Ramón Martín, alcalde de Arafo (CC). DA

El Valle de Gúímar se consolida como una de las zonas residenciales de mayor demanda en Tenerife. Sus tres municipios (Candelaria, Güímar y Arafo) han experimentado en los últimos años un considerable aumento de población -especialmente los dos primeros-, atraída por las ventajas que ofrece la comarca para desarrollar un proyecto de vida, empezando por su cercanía al área metropolitana.

En los últimos 20 años, el número de habitantes ha aumentado el 25% en el Valle, al contabilizarse casi 18.000 residentes más. El crecimiento ha sido más significativo en Candelaria, con 10.888 nuevos vecinos (34,5%) y Güímar, con 6.020 altas en su padrón (26,7%), y más moderado en Arafo, con 824 residentes más (13,5%).

Según las cifras oficiales, en Candelaria residen actualmente 31.516 personas; en Güímar, 22.500, y en Arafo 6.100. Pero esta fotografía no es nítida, ya que en ella no aparecen las personas que viven en el Valle de Güímar sin estar empadronadas en alguno de sus tres municipios, por lo que el tirón poblacional comarcal es aún mayor.

“El crecimiento es constante y sostenido y lo vivimos con orgullo pero también con la gran responsabilidad que conlleva”, afirmó ayer a DIARIO DE AVISOS Mari Brito, alcaldesa de Candelaria (PSOE), “un municipio que lo tiene todo”, precisó. Tras advertir de la anomalía de los residentes no empadronados, subrayó el esfuerzo del Ayuntamiento por dar la “máxima calidad de vida posible” a los vecinos. En esa línea, apuntó el transporte a la demanda, que conecta con los núcleos más alejados, y la oferta cultural, de ocio y gastronómica, que “nada tiene que envidiar a municipios más grandes”.

El crecimiento poblacional obliga a Candelaria a mantener una elevada inversión en infraestructuras. Mari Brito puso como ejemplo tres obras en marcha: el auditorio municipal, con una inversión de 8,4 millones de euros; el centro sociosanitario de Barranco Hondo, que contará con 62 plazas residenciales y centro de día (5 millones), y la piscina municipal cubierta, adjudicada el pasado 29 de mayo por más de 8,5 millones.

Por su parte, Luisa Castro, alcaldesa de Güímar (PP), destacó la llegada de familias jóvenes a su municipio, pero también de vecinos que regresan a sus raíces. Al igual que en Candelaria, la regidora güimarera aseguró a este periódico que la población real de Güímar es superior a la que reflejan los datos oficiales.

MENOS BUROCRACIA

“Son muchas las personas que viven habitualmente en el municipio, utilizan nuestros servicios y forman parte de nuestra vida diaria, pero no figuran empadronadas, lo que significa que prestamos servicios para más población de la que aparece en las estadísticas”. Para Castro, “es fundamental que las administraciones sean sensibles, con más inversión y mayor agilidad administrativa, porque nos encontramos muchas veces con una burocracia excesiva que ralentiza proyectos e inversiones necesarios para atender las demandas de los vecinos”.

Por todo ello, la alcaldesa de Güímar insistió en la necesidad de seguir reforzando servicios, infraestructuras, espacios públicos y recursos, “porque el reto es continuar creciendo y garantizar la mejor calidad de vida para nuestros vecinos sin perder la identidad, nuestro carácter acogedor y nuestra esencia”.

En la misma línea, Juan Ramón Martín, alcalde de Arafo, (CC) destacó la “responsabilidad” que supone hacer frente al incremento poblacional de la comarca. Después de remarcar la “ubicación idónea” del Valle, subrayó las “necesidades históricas” de Arafo, entre las que citó varias demandas culturales, educativas y deportivas como una biblioteca, una sala de estudios y un pabellón “que contribuya a mantener a la población lo más sana posible”.

Pero también destacó la necesidad de crear más locales asociativos, infraestructuras sanitarias y socisanitarias , además de acciones para garantizar el buen funcionamiento de servicios elementales. “Necesitamos un municipio que esté vivo y que sus habitantes no tengan que desplazarse a otros sitios en busca de servicios básicos”, señaló Martín.

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