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Maikel Mesa, un gran problema para el CD Tenerife

El club no cuenta con el futbolista, por lo que intentará llegar a un acuerdo económico para rescindir el contrato
"Calvo de mierda, mira que te voy a meter": la sentencia que ha acabado en la condena de Maikel Mesa y dos acompañantes

"Calvo de mierda, mira que te voy a meter": la sentencia que ha acabado en la condena de Maikel Mesa y dos acompañantes

Debido a su comportamiento deportivo y extradeportivo, Maikel Mesa se ha convertido en un gran problema para el CD Tenerife. El futbolista tinerfeño fue tristemente protagonista el pasado fin de semana, concretamente el domingo, de una desagradable situación por la que fue condenado a ocho meses de prisión por un delito de atentado contra la autoridad y al pago de multas por un delito leve de lesiones. A esto hay que unir su paupérrimo rendimiento deportivo durante el pasado curso, en el que apenas contó para Álvaro Cervera.

Con este complicado escenario, la continuidad del mediocentro en el Tenerife se antoja muy complicada. De hecho la pasada semana Manu Guill, director deportivo de la entidad, se reunió con el jugador para comunicarle que no contaban con sus servicios para el curso del regreso blanquiazul a Segunda División.

Su argumento fue claro: si la entidad mantiene al mediocentro en la plantilla, su coste será cercano al medio millón de euros, cifra a la que habría que añadir los 100.000 euros que aún se adeudan al Real Zaragoza por su traspaso, operación claramente ruinosa que firmó Mauro Pérez y la anterior parcela deportiva, dirigida por José Miguel Garrido. Tales cantidades son absolutamente inaceptables para un Tenerife que está obligado a mirar cada céntimo que firma.

Maikel Mesa ya ha estado con un pie fuera de la entidad en otras ocasiones. De hecho el pasado verano estuvo interesado por sus servicios el Ceuta para su proyecto de Segunda División. El club norteafricano le ofrecía unas cantidades similares a las que percibe en el Tenerife, pero Maikel declinó la propuesta y decidió quedarse en la Isla.

Pero esta vez no parece que vaya a suceder lo mismo. El Tenerife no cuenta con Maikel, por lo que intentará llegar a un acuerdo económico para lograr su rescisión de contrato. De momento, el club guarda silencio sobre el altercado que provocó Maikel, y dos amigos más, el pasado domingo en La Laguna.

“Me hizo un mataleón”

Siguen conociéndose detalles estremecedores sobre el altercado que ha sacudido al entorno del CD Tenerife. Tras confirmarse la sentencia de conformidad que condena a Maikel Mesa a ocho meses de prisión y al pago de multas por atentado a la autoridad y lesiones. La víctima -un magistrado cuya identidad se mantiene en el anonimato- ha desvelado el violento calvario que vivió el pasado fin de semana en pleno centro de San Cristóbal de La Laguna.

Lo que comenzó como un insulto y un reproche, mutó rápidamente en una situación de extrema agresividad. Según relató ayer el afectado en los micrófonos de Cope Tenerife “me llamaron calvo, me di la vuelta para pedirles explicaciones, les dije “mira, ¿qué pasa? Solo eso y se me encararon y empezaron a provocarme”.

La víctima reconoció que “Maikel Mesa y uno de sus acompañantes me agarraron por la chaqueta para llevarme contra la pared de la calle mientras el tercero aprovechó para pegarme una patada en la espalda”.

El momento de mayor tensión se trasladó al interior de un parking subterráneo de la zona. Al percatarse de las intenciones de huida del grupo, la víctima intentó tomar nota de la matrícula colocándose frente al vehículo. “Puse las manos sobre el capó para que no pudieran salir. El propio trabajador del parking les pidió que no se fueran, pero Maikel Mesa, que iba al volante, aceleró el coche empujándome con él. El empleado llegó a gritar desesperado para que no me atropellaran”, confesó el magistrado.

Lejos de deponer su actitud, el futbolista y sus dos acompañantes bajaron del coche con superioridad física para arrinconar a la víctima. El relato de los golpes sufridos coincide con la dureza de los hechos probados por los tribunales. El magistrado desveló que el jugador del CD Tenerife llegó a emplear una peligrosa maniobra de sumisión: “Me hizo un mataleón, me agarró fuertemente del cuello. En aquel momento, por la adrenalina, no lo sentí del todo, pero todavía hoy me duele mucho la garganta y la nariz”.

Además de la asfixia y los golpes recibidos —que incluyeron ser empotrado contra una pared y recibir patadas en la espalda—, los agresores le arrebataron el teléfono móvil con el que pretendía registrar el incidente, lanzándolo lejos para intentar destruir pruebas.

La víctima ha confirmado que todo el suceso quedó perfectamente registrado por el sistema de videovigilancia del recinto, unas grabaciones que han sido fundamentales para que la defensa de los acusados pactara una condena exprés y evitara el ingreso en prisión, condicionado a que no vuelvan a delinquir en los próximos dos años. “Esas imágenes están en la causa y demuestran la gravedad de lo que pasé”, concluye el afectado, quien aún arrastra las secuelas físicas del ataque.

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