La plaza de la iglesia del barrio de Cruz del Señor, en Santa Cruz, lleva años convertida en foco de atracción para personas sin hogar, drogadictos o vendedores ambulantes, que transforman los muros de este espacio en improvisado escaparate de productos que, en su mayoría, han recogido de la basura. Los vecinos ya no pueden más y afirman que, pese a que la Policía Local y Policía Nacional patrullan con más frecuencia por la zona, “lo que vivimos cada día roza lo dantesco”.
Día si y otro también, este céntrico enclave capitalino es un imán para sintecho, que acuden a dormir a los bancos, además de para otras personas que van a trapichear y consumir droga, roban a peatones, beben o tiran ropa usada, juguetes rotos e incluso maletas a los jardines. “Cuando aparecen los agentes se disuaden, pero al rato regresan y vuelven a lo mismo. La situación ya está fuera de si. No solo se ha intensificado, sino cronificado”, alegan residentes y comerciantes afectados.
La problemática, que ya es desesperante para el vecindario, se ha agravado en los últimos meses con la presencia de un hombre sin hogar que reside, según los vecinos, debajo del puente Zurita. Un caso del que también se hizo eco, recientemente DIARIO DE AVISOS. “Este individuo, que es de Jerez de la Frontera, consume boliches en la misma plaza y a la vista de todos. Cuando está drogado se pone muy agresivo y, además, orina y defeca en los jardines. El dinero para la droga lo consigue vendiendo cosas que saca de la basura, pero lo sorprendente es que hay gente que le compra”, comentan.
La situación en el barrio ha llegado a tal extremo que incluso la parroquia ha vallado la entrada a la iglesia para que no pernocten en la puerta. Unas medidas que, a la vista de los hechos, no han logrado atajar el problema. Por ello, los residentes piden al Ayuntamiento de Santa Cruz que valle el perímetro de la plaza, con el objetivo de que estas personas no se vuelvan a poner a vender o a drogarse en los muros de este espacio público.

