El enredo, expresado con acertada sagacidad y naturalidad envolvente, hizo disfrutar en contagiosa alegría al público que acudió a la nueva apuesta escénica del grupo Amistad: la comedia El director es un hacha, de Federico Reparaz y Ramón López Montenegro.
Dos actos, plenos en agilidad, y el logro de un impacto efectivo en la expresión de los actores pusieron de manifiesto su pasión por el teatro y un crecimiento visible en la interpretación. La dirección, adaptación y definición de la obra, a cargo de Adrián Rangil, que encarnó el papel de Enrique empleado en Ferrocarriles con plausibles aspiraciones de prosperar, unido a la dirección del grupo que lleva Gerardo Fuentes, permitió que todos compartieran la complicidad del enredo.
El aplauso del público enmarcó la felicitación y agradecimiento al Círculo de Amistad XII de Enero por su loable apoyo al teatro, como expresó en la presentación su responsable de Cultura, Ana María Díaz, quien recordó la dilatada trayectoria teatral de esta entidad, con aportaciones tan loables como la de Juanjo Parrilla, recientemente fallecido.

