El Ayuntamiento de Granadilla de Abona aprobó recientemente encomendar a la Comisión de Evaluación Ambiental de Tenerife, dependiente del Cabildo Insular, la emisión del informe de evaluación ambiental del proyecto de urbanización de La Mareta y Arenas del Mar, dos sectores de El Médano aún por desarrollarse al completo y en plenas garantías urbanísticas.
La decisión reactiva un expediente reclamado desde hace casi tres décadas.
Las urbanizaciones se sitúan entre la desembocadura del barranco de Las Maretitas y el entorno del hotel de Arenas del Mar, y arrastran un origen urbanístico que se remonta a mediados del siglo pasado.
El plan parcial fue aprobado en 1966, antes de que entrara en vigor la Ley de Costas de 1988, y contemplaba una parcela hotelera junto a viviendas unifamiliares.
A comienzos de 1992, el Ayuntamiento llegó a recepcionar la vía de acceso al sector, aunque condicionada a la ejecución de su desarrollo, algo que nunca se llevó a cabo.
Desde entonces, el expediente ha quedado atrapado en sucesivas revisiones de planeamiento, cambios normativos y la delimitación del dominio público marítimo-terrestre, un litigio en el que la Audiencia Nacional ratificó en 2025 los 100 metros de servidumbre pública aplicables al área, rechazando así la pretensión de los afectados, que reclamaban que se redujera a 20 metros al tratarse de suelo con la consideración de urbano.
La consecuencia ha sido la imposibilidad de edificar en terrenos calificados como urbanos no consolidados y la falta de acceso durante décadas a servicios básicos como agua, electricidad o asfaltado.
La concejala de Urbanismo, Candelaria Delgado, explicó a este periódico los siguientes pasos a efectuar: “Una vez recibidos los informes ambientales, habrá que cerrar el resto de la tramitación sectorial, ya que varios expedientes habían llegado a caducar ”, señaló.
A partir de ahí, según detalló, el Ayuntamiento sacará a licitación las obras bajo un sistema de cooperación, en el que el Consistorio asume la ejecución y cada propietario sufragará después la parte proporcional a los metros de actuación que le corresponden.
Entre los vecinos de la zona, el anuncio se recibe con cautela. Un residente de La Mareta resumió el desgaste acumulado. “Hemos visto muchos intentos frustrados por parte del Ayuntamiento anteriormente”, y 30 años después, aseguran, “no ha cambiado nada”.

