Lorena, una joven de Tenerife, ha denunciado públicamente dos situaciones que asegura haber vivido durante este mes de septiembre al intentar acceder a guaguas de TITSA acompañada de su perro, un teckel.
El primero de los episodios se produjo el pasado 8 de septiembre, cuando se disponía a tomar la línea 914 en las inmediaciones del parque García Sanabria, en Santa Cruz de Tenerife, sobre las12:20 horas.
@lorenamariasr @TITSA siempre había escuchado malas críticas a titsa y sus conductores pero jamás me había pasado una situación así y estoy indignadisíma ☹️#greenscreen ♬ sonido original – Lorena
Según relata la joven, en ese momento llevaba al animal con bozal y correa corta. Sin embargo, asegura que el conductor le indicó que no podía acceder al vehículo porque en el interior ya viajaba otro perro.
“El chófer no me permite subirme a la guagua porque ya viajaba con otro perro”, explica Lorena, quien asegura que la respuesta le sorprendió porque en otras ocasiones había coincidido con más animales durante sus desplazamientos.
“Nunca me ha pasado esto”, señala. Ante la negativa, preguntó al conductor dónde figuraba esa supuesta prohibición. “No quise montar ningún espectáculo. Ya he viajado en otras ocasiones con otros perros y eso no lo pone en ningún lado”, sostiene.
Finalmente, Lorena decidió bajarse y esperar otra guagua. “Tuve que esperar la siguiente, la línea 905″, explica. La joven también ha difundido imágenes de su perro en transporte público para demostrar, según señala, su buen comportamiento durante los trayectos.
“Me cerró las puertas en la cara”
Lorena asegura que la situación volvió a repetirse el pasado 26 de septiembre. En esta ocasión se encontraba en la avenida de Anaga, alrededor de las 11.30 horas, y pretendía tomar una guagua de la línea 905 con destino al parque García Sanabria.
@lorenamariasr NUEVAMENTE DISCRIMINADA POR TITSA POR TENER PERRO 🐶‼️ #titsa #discriminacion #queja ♬ sonido original – Lorena
La joven explica que tuvo que correr para alcanzar la guagua y que, al llegar, comenzó a colocarle el bozal a su perro. “Iba caminando, no estaba en ese momento en la parada, por eso no se lo había colocado antes”, relata.
Según su versión, el conductor le recriminó entonces que el animal debía haber llevado ya colocado el bozal antes de acceder. Lorena asegura que, mientras permanecía junto a la puerta agachada para terminar de ajustárselo, el conductor cerró el acceso: “Literal, me cerró la puerta en mi cara y me dejó agachada en el suelo mientras le colocaba el bozal”, denuncia.
La joven considera lo ocurrido “una discriminación por tener perro” y ha publicado un vídeo en el que muestra el tiempo que tarda en colocarle el bozal al animal, apenas unos segundos. “El chófer no quiso esperar”, lamenta.
Tras ambos episodios, Lorena critica la política de la compañía hacia quienes viajan acompañados de animales. “No son pet friendly, son pet tolerant. Muy pocos chóferes son amigables con los perros”, afirma.
Su publicación ha recibido comentarios de otros usuarios que aseguran haber vivido situaciones similares al desplazarse con sus mascotas y que la animan a presentar una reclamación.
Qué dicen las normas de TITSA
Las condiciones difundidas por TITSA diferencian entre los animales de más y de menos de diez kilos.
En el caso de los perros de más de diez kilos, la compañía establece que solo puede viajar uno por vehículo accesible y que deben permanecer junto a su cuidador, llevar bozal y utilizar el espacio destinado a personas con movilidad reducida cuando esté disponible, respetando el orden de prioridad establecido.
Además, estos animales no pueden acceder a las guaguas entre las 7.00 y las 9.00 horas ni entre las 13.00 y las 15.00 horas en días laborables, así como en momentos de elevada ocupación.
La normativa también contempla que el conductor o el personal de inspección pueda impedir el acceso a perros que presenten una conducta agresiva, falta de higiene o estén mojados.
Para los perros y otros animales domésticos de menos de diez kilos, TITSA establece que no existe un límite de plazas, siempre que viajen en su correspondiente transportín y se limite a un animal por persona.

