Los televisores inteligentes pueden disponer de una tecnología capaz de identificar qué contenido aparece en pantalla, incluso cuando procede de dispositivos externos. Se denomina Reconocimiento Automático de Contenido (ACR) y sus datos pueden utilizarse para medir audiencias, ofrecer recomendaciones y alimentar sistemas de publicidad personalizada.
La función ha vuelto al centro del debate después de una investigación de Gamers Nexus sobre televisores OLED de LG. El análisis planteó dudas sobre la recopilación de información de red, el funcionamiento de los micrófonos y otras prácticas relacionadas con la privacidad de estos dispositivos.
LG respondió a estas acusaciones el pasado 12 de septiembre. La compañía asegura que sus televisores no graban ni transmiten de manera continua las conversaciones de sus propietarios y que el procesamiento de voz solo comienza cuando se activa una función mediante una palabra de activación o el botón correspondiente del mando.
El caso, sin embargo, ha vuelto a poner el foco sobre una tecnología que va mucho más allá de un único fabricante.
Qué es el ACR y qué puede detectar
El ACR funciona reconociendo el contenido que pasa por la pantalla del televisor. Dependiendo de la tecnología utilizada, lo hace mediante técnicas como las huellas digitales de audio o vídeo.
Esto permite identificar programas y otros contenidos aunque no procedan directamente de las aplicaciones instaladas en el televisor. Sistemas basados en ACR pueden reconocer lo reproducido desde una plataforma de streaming, una emisión convencional o incluso un dispositivo externo conectado al televisor.
Samba TV, una de las empresas que comercializa este tipo de tecnología, explica que su sistema puede medir contenidos que aparecen en la pantalla independientemente de si llegan desde un dispositivo de streaming, una videoconsola o un ordenador. La compañía afirma que recopila estos datos de televisores cuyos usuarios han aceptado participar.
Esta información permite conocer hábitos como qué se ve y cuándo se ve y puede integrarse en sistemas de medición y segmentación publicitaria.
No es una tecnología nueva. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) ya actuó en 2017 contra Vizio por recopilar, sin el conocimiento o consentimiento adecuado de los usuarios, información sobre lo que se reproducía en 11 millones de televisores. La compañía acordó entonces pagar 2,2 millones de dólares para resolver el procedimiento.
Qué dice LG sobre el seguimiento
LG sostiene que su función de Reconocimiento Automático de Contenido es opcional y está desactivada por defecto.
Según la explicación publicada por el fabricante, el usuario debe aceptar específicamente el denominado Viewing Information Agreement para activarla. Para utilizar posteriormente esa información con el objetivo de ofrecer publicidad personalizada basada en intereses existe, además, un consentimiento separado.
La compañía asegura que el ACR no se utiliza para ese tipo de publicidad si el propietario no ha aceptado ambos acuerdos y señala que estos permisos pueden retirarse posteriormente desde la configuración del televisor.
Por tanto, conviene diferenciar entre la existencia de una tecnología capaz de reconocer lo que se reproduce y que dicha función esté activa en un televisor concreto.
Los datos del televisor también son un negocio
El interés comercial de esta información quedó especialmente claro con la compra de Vizio por Walmart, cerrada en diciembre de 2024 por unos 2.300 millones de dólares.
Walmart destacó entonces que hacerse con Vizio y su sistema operativo SmartCast permitiría impulsar Walmart Connect, su negocio publicitario. SmartCast tenía en aquel momento más de 19 millones de cuentas activas y Vizio había desarrollado alrededor de su plataforma un importante negocio de publicidad.
Los datos obtenidos a través de televisores conectados pueden utilizarse así para elaborar estadísticas de audiencia, medir campañas y mostrar publicidad dirigida a determinados perfiles o dispositivos.
Cómo limitar el rastreo en una Smart TV
Los usuarios pueden revisar durante la configuración inicial y posteriormente en los ajustes del televisor los permisos relacionados con ACR, información de visualización, publicidad personalizada o reconocimiento de contenidos.
El nombre cambia dependiendo del fabricante y del sistema operativo. Servicios como Samba TV permiten, por ejemplo, aceptar o rechazar expresamente la recopilación y modificar posteriormente esa elección desde los ajustes.
En el caso de LG, la propia compañía indica que los acuerdos relacionados con el ACR pueden retirarse posteriormente.
La Electronic Frontier Foundation (EFF) defiende desde hace años dos principios frente a este tipo de recopilación: consentimiento informado previo y minimización de datos, de manera que las empresas no recojan más información de la necesaria para prestar el servicio solicitado.
El caso LG ha reabierto así una cuestión que afecta a buena parte del mercado de los televisores conectados: el aparato que sirve para ver contenidos también puede generar información sobre cómo se utiliza, y revisar los permisos de privacidad determina qué parte de esos datos puede recopilarse o utilizarse.

