Sophia Hidalgo (Tacoronte, 2001) ha construido una trayectoria literaria que transita entre la poesía y la narrativa. Filóloga de formación y miembro del equipo directivo de la Revista Literaria Aguaviva, en 2024 recibió el XIV Premio Nacional de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna por Costilla de bytes. Este año ha dado el salto a la novela con Tontos tus fieles (Baile del Sol), una obra atravesada por la amistad, la ausencia, la culpa y el paisaje canario que ya le ha valido el Premio Como una ola de la Librería de Mujeres. Un nuevo paso en una obra en la que Canarias, el cuerpo y la tecnología ocupan un lugar central.
-Nació en Tacoronte en 2001 y, pese a su juventud, ya ha desarrollado una trayectoria entre la poesía y la narrativa. ¿Cuándo descubrió que escribir era algo más que una afición y que quería hacer de la literatura una parte importante de su vida?
“Tuve la suerte de crecer en un hogar en el que la literatura era algo cotidiano. Antes de dormir, mis padres me leían cuentos y jugábamos a improvisar historias. Durante mi infancia y adolescencia, cursé talleres de teatro en la Escuela de Actores de Canarias, con la idea de dedicarme al arte dramático. Sin embargo, cuando entré en la carrera, la literatura ocupó la mayoría de mis intereses. Escribo desde que tengo memoria, aunque no decidí que quería ser escritora hasta 2020. A finales de ese año, comencé a escribir Tontos tus fieles. Tras todo el proceso de escritura y revisiones, veo este libro como una declaración de intenciones de mis pasiones: ese descubrimiento sobre el que me preguntas, ya materializado”.
-Graduada en Español: Lengua y Literatura por la Universidad de La Laguna en 2023. ¿Qué influencia ha tenido su formación como filóloga en su manera de escribir y de enfrentarse a sus propios textos?
“Considero que esos años de estudio permearon completamente mi forma de escribir. Desde la lectura, mi motor para la creación (me encanta contaminarme de textos ajenos y que me influencien, que las reminiscencias de lo leído produzcan pequeñas transformaciones en mis textos), hasta las correcciones y revisiones. Más allá de la técnica, de la observación y el estudio de obras, pienso que la filología me enseñó a distanciarme un poco de mis textos, a mirarlos desde fuera y realizar los cambios necesarios, a criticarlos sin destrucción. El grado instaló en mí múltiples inquietudes a propósito de la lengua, entre ellas, las variedades de las Islas.
-Forma parte también del equipo directivo de la ‘Revista literaria Aguaviva’. ¿Qué le aporta estar al otro lado, leyendo y participando en la difusión de la literatura de otros autores?
“Ha servido para reafirmar algo de lo que mis compañeras y yo estábamos seguras antes de que comenzáramos con el proyecto: en el Archipiélago hay muchísimo talento literario. La lectura de los textos que nos envían en cada convocatoria resulta fascinante, pues nos deja entrever cuáles son las preocupaciones, tendencias y gustos vigentes en Canarias. Las publicaciones de los números, las redes sociales, los eventos que organizamos junto a participantes de la revista y los talleres que impartimos también nos permiten crear comunidad y tejer redes entre diversas autorías, con más o menos recorrido y de diferentes generaciones. También es muy gratificante saber que hay personas que descubren textos geniales gracias a nuestros números. Con los medios con los que contamos y la ilusión que mantenemos desde el principio, creo que mis compañeras y yo estamos haciendo un buen trabajo”.
-En su web define su escritura como una unión entre lo inquietante y el paisaje canario y habla de presentar Canarias como víscera. ¿Qué significa para usted esa forma de entender y representar las Islas?
“En mis textos, entiendo el paisaje como una prolongación de los cuerpos de los personajes o los yoes poéticos. Por eso, sus afecciones se materializan en las carnes de quienes lo habitan: la destrucción del territorio duele como una mutilación, los espacios que antes eran, que alguna vez fueron, ahora se convierten en miembros fantasma. Me parece una imagen que transmite una preocupación compartida ante las problemáticas que ya todas conocemos, por las que tanto hemos protestado y que tan poco se han querido escuchar”.
-En 2024 recibió el XIV Premio Nacional de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna por ‘Costilla de bytes’. ¿Qué supuso aquel reconocimiento para usted y qué cambió, si es que cambió algo, en su forma de verse como escritora?
“Cuando me llamó Antonio M. Piñero para darme la noticia aquel martes de septiembre, hace ya dos años, me llevé una sorpresa enorme. Que un amigo tan admirado y querido me diera noticias como esta fue muy emocionante. Gracias a este premio, me han invitado a eventos literarios y a recitales que recuerdo con muchísimo cariño, algunos que organizó el Ateneo (con quienes siempre es un placer enormísimo compartir espacio) y otros en diversos ambientes. ¡Siempre alegrías! Formo parte del jurado de la edición actual, una experiencia nueva que hace que reflexione a propósito de los concursos literarios y de sus procesos, ahora desde el otro lado”.
-Dos años después ha dado el salto a la novela con ‘Tontos tus fieles’. ¿Cómo nació la historia y qué fue lo primero que apareció: una imagen, un personaje, un lugar, una idea…?
“Lo primero que supe fue el conflicto: cómo en la amistad, que idealmente es una vinculación afectiva horizontal y voluntaria, caben dinámicas que rozan lo sectario, en especial, dentro de los grupos. Luego, quise hacer a los lectores partícipes de la historia con la segunda persona que se emplea en la narración del diario-epístola. Una idea abstracta pero que toma sentido en la novela”.
-La ausencia, la culpa, una desaparición, un grupo de amigos y elementos perturbadores atraviesan ‘Tontos tus fieles’. Sin desvelar demasiado, ¿qué temas quería explorar a través de esta historia?
“Me interesaba indagar en ciertas dinámicas que se desarrollan en grupos de amistades cuando la horizontalidad que se le presupone al vínculo desaparece. Además, como sugiere el título, se plantea a través del símil con el culto a la líder, aquella persona que se encuentra más alta en esa jerarquía artificial entre las amistades. Los elementos perturbadores potencian esta exploración, son otra manera de representar lo ocurrido, la exageración de detalles incómodos que transforma a los personajes y la historia”
-La Laguna tiene una presencia muy marcada en la novela: la humedad, los charcos y el propio paisaje aparecen desde su descripción. ¿Hasta qué punto el territorio funciona como un personaje más dentro de ‘Tontos tus fieles’?
“Esto me resulta curioso porque, debido a las fechas en las que comencé a escribir el libro, cuando recién comenzaba esta nueva normalidad que vivimos tras el COVID, el escenario y el territorio toman una presencia particular: casi toda la acción se desarrolla en espacios cerrados. Es más, aquellas escenas que transcurren al aire libre adquieren una carga emocional pesada o negativa. La historia no tiene nada que ver con la pandemia, pero, si lo miro con perspectiva, parece evidente que su tratamiento se relaciona con el contexto que vivía durante la escritura. No sabría decirte si es un personaje más o, quizás, un espectro que todo lo afecta”.
-Viene de la poesía y ahora publica una novela. ¿Qué ha encontrado en la narrativa que no encontraba en la poesía? ¿Hay algo de su mirada como poeta que se haya colado inevitablemente en su última obra?
“La mirada poética y la narrativa conviven en la novela con naturalidad, no como compartimentos estancos ni con fricciones. La narrativa, entre otras cosas, me ofreció distintas herramientas para contar una historia de un modo un poco más evidente que en un poemario. Tampoco quise ceñirme a los límites tradicionales de la narrativa, sino establecer un juego con los géneros y sus posibilidades amplísimas. En parte, de esta decisión nacen las dos voces que se intercalan en la narración de la novela”.
-La novela se publicó el pasado mes de junio con la editorial canaria Baile del Sol y ya ha sido reconocida con el premio Como una ola de la Librería de Mujeres. ¿Cómo recibió un reconocimiento tan cercano a la publicación y qué significado tiene para usted este premio?
“Recibí este premio con una ilusión tremenda, no puedo describir cuánto significa para mí una librería tan maravillosa y con una labor tan necesaria como la que llevan Izaskun y Mase Legarza, en cuyo criterio confiaré siempre. Además, la edición pasada lo ganó Han cantado bingo y Lana Corujo fue quien me entregó el premio. ¡Qué tremendo honor! A modo de anécdota, la primera recomendación que me hizo Izaskun fue Mandíbula, de Mónica Ojeda, mientras terminaba de escribir la novela. Es una coincidencia preciosa que la escultura que nos regalaron a las galardonadas fuera una mandíbula, obra de Pérez y Requena”.
-Cuando un libro sale publicado deja, en cierto modo, de pertenecer únicamente a quien lo escribe y empieza a recibir interpretaciones de los lectores. ¿Ha habido alguna lectura o reacción a ‘Tontos tus fieles’ que le haya sorprendido especialmente?
“Una lectura en concreto que me resultó inesperada y muy curiosa me la comentó Rafael-José Díaz en el Diálogos en La Granja. En cierto momento del libro, la escritura se deforma y se corrompe, y el se imaginó que esto ocurría porque un virus informático se apoderaba del cuerpo metálico del ordenador en que se escribía la historia. Prometo que esto tiene sentido si se lee el libro”.
-En un momento en el que las redes sociales se han convertido también en escaparates para los libros y sus autores, ¿cree que están ayudando a acercar la literatura a nuevos lectores? ¿Qué papel tienen en su caso a la hora de dar a conocer su trabajo?
“Creo que tienen un poder de difusión muy importante. Gracias a las redes sociales he descubierto autores geniales y me han contactado personas por mis escritos, a quienes quizá no hubiera llegado o cuyas opiniones no habría podido escuchar de otro modo. No obstante, creo que me pasa como a muchas personas que escriben, optamos, sin quererlo, por un papel de espectadoras. Me pregunto lo mismo siempre: ¿este tiempo que empleo en contemplar otras cuentas, debería dedicarlo a mejorar la mía, a subir más publicaciones o, quién sabe, a escribir?”
-Como filóloga y escritora, ¿cómo observa la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito de la creación literaria? ¿La entiende como una herramienta que puede convivir con el proceso creativo o cree que plantea riesgos para la escritura y la autoría?
“La observo con cautela. Pienso que hay que tener mucho cuidado con ella, con que su utilización termine por homogeneizar la escritura, el pensamiento y los procesos creativos, con resultados muy similares. De hecho, estoy en contra de usarla para el propio acto de escribir. Quizás es un riesgo más palpable para las novelas que se escriben a partir de plantillas, que se basan en fórmulas que se repiten una y otra vez. Quiero pensar, sin embargo, que si se extendiera el uso de la inteligencia artificial para generar obras, terminaría por revalorizarse la escritura humana, escrita de manera íntegra por una persona, sin algoritmos. Pero, en fin, vivimos en un mundo en el que cuánto se produce es lo importante, así que, quién sabe”.
-Y alejándonos por un momento de premios, publicaciones y etiquetas: ¿quién es Sophia Hidalgo cuando no está escribiendo? ¿Qué cosas, lugares o pequeñas obsesiones terminan alimentando, quizá sin que se dé cuenta, a la escritora?
“Aquí seré breve: una persona que pasa mucho tiempo en Internet, que gasta demasiado dinero en libros y a la que le da miedo casi todo”.

