El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dedicará las próximas horas a “analizar” lo sucedido ayer en el Congreso tras la caída de los dos reales decretos de vivienda y estará pendiente de la reacción ciudadana en las calles para decidir si finalmente adelanta las elecciones generales. Lo hará tras la convicción en gran parte del PSOE, Sumar y el resto de fuerzas de izquierdas, con la salvedad de Podemos y las dudas de Rufián (no de ERC), de que se trata de una excelente oportunidad para aprovechar el clamor de la calle contra los grupos conservadores o de ultraderecha que han rechazado las medidas (PP, Vox, Junts y UPN) y contrarrestar el relato de Feijóo y Abascal con la migración y corrupción, no con los datos económicos.
Fuentes de La Moncloa admitieron ayer que no se puede descartar ninguna opción, incluido el adelanto electoral, que algunas voces dentro del Consejo de Ministros venían apuntando desde primera hora de ayer si caían los decretos. De hecho, tomó fuerza la opción de que las elecciones se adelanten al domingo 29 de noviembre, si bien para eso el presidente tendrá que esperar al próximo martes para convocarlas ya que, si lo hace antes, no caerán en domingo por los plazos de la ley.
“LA HISTORIA LES JUZGARÁ CON CONTUNDENCIA”
Sánchez tomó la palabra al final del debate y lanzó una clara advertencia a PP y Junts: “La historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”, en lo que se interpretó no solo como un aviso sobre los efectos de su rechazo a ambos paquetes tras el caso de Maricarmen, sino a si se refería también a un varapalo electoral para la derecha, ultraderecha y derecha catalanista a corto plazo, sobre todo porque PP y Vox llevan tres años hablando de legislatura perdida.
En la misma línea, fuentes gubernamentales cargaron contra las formaciones de Feijóo y Puigdemont, al considerar que no han medido las consecuencias de votar en contra de unas medidas que iban a amortiguar el principal problema que sufre el país. “Lo veremos en las urnas”, señalan, dando por hecho que esta decisión les pasará factura.
Desde la tribuna, y en una intervención no anunciada ni esperada, el jefe del Ejecutivo “rogó” a los diputados que apoyen los textos para intentar poner “orden” y “humanidad” en el mercado de la vivienda que, si no se controla, “acabará destruyendo” la sociedad. “Si ustedes están aquí para servir los intereses de unas élites inmobiliarias, que será legítimo, pero que no es, desde luego, el interés de la gente corriente. Hagan lo correcto, porque creo que, si no, la historia les juzgará antes de lo que creen y con más contundencia de la que imaginan”.
Sánchez trasladó toda la presión al PP y Junts, reclamándoles que estén “a la altura de lo que pide la ciudadanía” y advirtiéndoles de que era el momento de demostrar si su preocupación por el bienestar ciudadano es mayor que “su deseo de dañar a este Gobierno”. Por eso, alertó de que, si caían los decretos, el daño que se infligirá al país será “inmenso” porque afectará a la vida cotidiana de millones, al crecimiento económico, la imagen internacional e, incluso, a la confianza en la democracia y las instituciones. “Y ese daño no será culpa de la troika, ni la prima de riesgo, ni los bancos”.

