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Un ‘MeToo’ sacude el activismo ambiental canario: decenas de mujeres señalan a un popular activista por presunto acoso sexual

Varios creadores de contenido abren sus mensajes para recoger relatos de mujeres presuntamente acosadas; la plataforma Canarias Tiene Un Límite comunica que apartó de sus espacios a una persona señalada por posibles situaciones de violencia machista
Un 'MeToo' sacude el activismo ambiental canario: decenas de mujeres señalan a un popular activista por presunto acoso sexual 

Un 'MeToo' sacude el activismo ambiental canario: decenas de mujeres señalan a un popular activista por presunto acoso sexual 

Una oleada de testimonios difundidos en redes sociales ha puesto el foco sobre un popular activista ambiental canario, con una amplia comunidad de seguidores y que mantiene su identidad en el anonimato, al que varias mujeres atribuyen presuntas conductas de acoso y proposiciones de carácter sexual. Las acusaciones, que no han sido contrastadas aún en sede judicial, han desencadenado en las islas un movimiento de denuncia que recuerda al #MeToo, esta vez en el terreno del activismo medioambiental y la divulgación sobre el océano de Canarias.

El caso cobró fuerza a partir de una publicación de una divulgadora submarina y otro de los activistas importantes del movimiento en las Islas. En un comunicado, uno de ellos explica que meses atrás ya había insinuado en sus redes la existencia de “situaciones de acoso y comportamientos intolerables” protagonizados por una persona de Tenerife, y que no lo había hecho público antes por “respeto a las afectadas”, que no habían querido o podido contar sus experiencias.

Testimonios por mensajes directos

Todo surge a raíz de la iniciativa impulsada por una activista ambiental para visibilizar el acoso sexual en el mundo del buceo y la vida marina. A partir de ahí, otra creadora decidió dar un paso al frente y abrir sus mensajes directos para recoger testimonios de mujeres que hubieran vivido supuestas situaciones similares, especialmente en Tenerife, pero también fuera del archipiélago. Los mensajes llegaron y no fueron pocas las situaciones expuestas.

Los activistas, divulgadores en redes, evitaron dar nombres o contar experiencias ajenas, pero “se comprometieron a usar su altavoz para apoyar a quienes decidan hablar y denunciar”. 

Los relatos que han trascendido describen, en su mayoría, un patrón común. Según estos testimonios, el activista y divulgador en cuestión habría invitado supuestamente a mujeres jóvenes a su casa y habría vinculado la oferta de ir a ver tiburones, charcos y/o irse de buceo acompañadas de proposiciones de carácter sexual. En otros casos, siempre según las denunciantes, encuentros planteados con un propósito “aparentemente divulgativo o ambiental” habrían derivado, presuntamente una vez en su domicilio, en insinuaciones y propuestas sexuales que nada tenían que ver con lo acordado

Ninguna de las mujeres ha hecho pública su identidad y, hasta la fecha, no consta públicamente que se haya interpuesto denuncia ante la policía o los juzgados. Los testimonios no han podido ser verificados de forma independiente uno a uno, y cabe recalcar que la persona señalada goza de la presunción de inocencia.

Canarias Tiene Un Límite lo apartó

En este contexto, Canarias Tiene Un Límite (la plataforma matriz que desde 2024 ha protagonizado multitudinarias movilizaciones contra el modelo turístico en las islas) ha difundido hoy un comunicado en el que explica que, hace tiempo, tras recibir informaciones que le generaron preocupación por posibles situaciones de violencia machista, “activó sus protocolos internos de prevención y cuidado”.

Como medida preventiva, el movimiento decidió apartar, se entiende, a dicha persona señalada, de sus espacios de encuentro, socialización, asamblea y toma de decisiones, e interrumpir cualquier colaboración con ella.

El colectivo afirma que “actuó desde la prudencia”, respetando la autonomía, la voluntad y los tiempos de las mujeres afectadas, y que mantiene la confidencialidad de la información recibida. El comunicado no menciona tampoco ningún nombre.

“Por eso, creemos que nuestro compromiso con la justicia ecosocial, los feminismos y los cuidados debe comenzar también por revisar críticamente nuestras propias prácticas”, explica el documento.

El colectivo insiste en que la visibilidad pública no otorga, por sí sola, representatividad ni legitimidad, y admite que “puede generar posiciones de influencia” que es necesario revisar aunque no se correspondan con responsabilidades formales. Cierra reiterando su apoyo a las mujeres que han compartido sus testimonios y con un lema: “Porque defender Canarias también significa cuidar a quienes la defienden”.

Por el momento, la persona aludida no se ha pronunciado públicamente sobre las acusaciones. Tampoco se conoce el número exacto de testimonios recibidos ni siquiera si alguna de las afectadas tiene intención de acudir a la vía judicial.

El caso abre un debate sobre cómo prevenir y responder a la violencia machista en espacios que se definen como horizontales y comprometidos, y qué responsabilidad tienen quienes acumulan visibilidad y seguidores en nombre de una causa colectiva.

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