Farmear aura llega a Canarias: gestos, bailes y premios en metálico en las nuevas batallas callejeras
La moda de las batallas de aura, donde jóvenes compiten demostrando carisma mediante poses y movimientos, salta de las redes a las calles de Canarias. La Laguna fue testigo del fenómeno que ya barrió América Latina.
En Canarias, La Laguna en Tenerife, se ha convertido en escenario de un fenómeno juvenil que mezcla internet con la vida real: las batallas por «farmear aura». Se trata de competiciones donde jóvenes se enfrentan cara a cara en espacios públicos, rodeados de espectadores que graban todo con sus teléfonos móviles. No hay golpes ni insultos, solo poses, bailes y referencias a memes diseñadas para captar la atención del público.
El formato es directo: dos participantes se posicionan frente a frente mientras decenas de personas los rodean, aplaudiendo y vitoreando, tal como ocurre en las batallas de aura que se celebran en Canarias. El público, con sus reacciones, es quien determina el ganador. No existe árbitro oficial ni marcador electrónico. El triunfador es quien logra proyectar mayor carisma, confianza y presencia ante la multitud, es decir, quien consigue «farmear» más aura.
El concepto de «aura» hace referencia al carisma, el estilo y la presencia que una persona proyecta. Las batallas por farmear aura nacieron como un meme en plataformas digitales y evolucionaron hasta convertirse en encuentros presenciales donde jóvenes compiten en persona. Aunque este tipo de competiciones ya se realizaban en otras ciudades, no constan referencias públicas anteriores de eventos similares en las Islas, lo que convierte al fenómeno en algo todavía poco habitual en Canarias.
Qué es farmear aura y cómo llegó a Canarias
Los participantes despliegan un repertorio variado de técnicas para impresionar, un fenómeno que se replica en diferentes puntos de Canarias. Algunos se presentan con disfraces temáticos, desde personajes de videojuegos hasta un teletubbie. La dinámica es inclusiva: no hay límite de edad, aunque la mayoría de participantes son menores de veinte años. Las inscripciones suelen ser libres y el ambiente resulta más festivo que competitivo. El criterio de victoria es sencillo: quien demuestre mayor confianza, cause más risa o domine mejor los códigos visuales de internet, gana. Los premios varían según el evento, alcanzando en algunos casos los cien euros.
Estas batallas se convocan principalmente a través de redes sociales como TikTok e Instagram, trasladando la lógica digital de sumar o restar puntos de reputación al espacio público de las ciudades de Canarias. Lo que comenzó como contenido en línea se ha transformado en encuentros presenciales donde adolescentes conviven, compiten y comparten experiencias fuera de las pantallas.
El Cambridge Dictionary ya recoge aura farming como la práctica de realizar acciones destinadas a proyectar una personalidad atractiva o interesante.
Internet incluso ha inventado una contabilidad imaginaria: «+1.000 puntos de aura», «-5.000», «aura infinita». La broma funciona porque todos entendemos perfectamente qué se está puntuando: la palabra es nueva; la conducta, no tanto.
Durante siglos hemos usado palabras distintas –honor, gracia, elegancia, distinción, carisma, cool, capital simbólico– para nombrar distintas formas de una misma obsesión: proyectar algo que los demás reconozcan como especial.