Cómo elegir la sandía perfecta este verano: los trucos infalibles de un experto con sesenta años en el negocio
Una rebanada de sandía dulce y jugosa es una de las grandes alegrías del verano, pero también una de las grandes incógnitas en la frutería. Cualquiera ha vivido la decepción de llegar a casa con la fruta más prometedora del expositor, cortarla y encontrar una pulpa rosa pálida y aguada que no sabe a nada. Para evitar caer una vez más en la trampa esta temporada, conviene fijarse en una serie de detalles muy concretos. Lo recomiendan los expertos de la granja estadounidense Leger and Son, una explotación familiar con tres generaciones de tradición que lleva en el negocio desde 1965, situada en Cordele (Georgia), localidad que se autodenomina la «capital mundial de la sandía».
Jordan Carter, director de ventas y marketing de la firma, ha resumido en una serie de pautas los signos que conviene observar antes de coger una sandía del supermercado o de la frutería. Algunas son señales clásicas que todo el mundo conoce, otras son trucos menos divulgados que pueden marcar la diferencia entre acertar y arrepentirse.
1. La mancha amarilla cremosa, el primer indicador
La señal más importante está en la parte inferior de la sandía, en la zona en la que descansó sobre la tierra mientras maduraba al sol. Se conoce como «mancha de campo» y debe presentar un color amarillo cremoso y mantecoso, indicio de que la fruta ha pasado el tiempo suficiente en la planta. Si la mancha es blanca, verde clara o casi imperceptible, significa que la sandía se cosechó demasiado pronto y no terminó de madurar. Cuanto más intenso es ese amarillo, más dulce suele ser el resultado.
2. El peso para su tamaño
Una sandía madura debe pesar más de lo que aparenta. La explicación es simple: la fruta está compuesta en un 92% por agua, así que cuanto más jugosa, más densa. Una técnica práctica consiste en comparar dos sandías de tamaño similar levantándolas. La que se sienta más pesada será, casi con seguridad, más jugosa y madura. Si una sandía de tamaño grande parece liviana en la mano, lo más probable es que esté seca o haya perdido frescura.
3. El sonido al golpearla
El truco del golpeteo divide opiniones, pero los expertos coinciden en que tiene una base real. Al dar unos golpecitos suaves con los nudillos en el costado de la sandía, el sonido debe ser hueco y profundo. Si suena agudo, metálico o como un ping alto, lo más probable es que la fruta no esté del todo madura. Si suena sordo o apagado, puede que esté demasiado pasada o tenga una textura arenosa por dentro. Es uno de los métodos más utilizados en mercados tradicionales y, aunque no es infalible, sí orientativo.
«Una sandía madura debe tener un sonido hueco y sordo. Una sandía inmadura emite un sonido más agudo, como un ping», explica Jordan Carter, de la granja Leger and Son.
4. Las «telarañas» del costado
Hay otro detalle menos conocido. En algunas sandías aparecen unas líneas finas, marrones y rugosas que dibujan una especie de telaraña sobre la corteza. No hay evidencia científica sólida que lo respalde, pero muchos agricultores y vendedores experimentados creen que esas marcas son señal de una buena polinización. La interpretación popular asegura que cuantas más «telarañas» tenga una sandía, más dulce será su pulpa.
5. El truco de la uña
Otro método citado por la Universidad Estatal de Ohio consiste en rascar ligeramente la corteza con la uña. Si la piel se desprende con facilidad y deja a la vista una zona verde clara o blanquecina, la sandía está madura. Si la corteza apenas se levanta y solo deja una marca oscura, la fruta probablemente no esté en su mejor momento. Es una técnica discreta que se puede hacer en el supermercado sin estropear el producto.
6. La forma y la ausencia de golpes
Conviene elegir sandías con forma simétrica, sin protuberancias evidentes, abolladuras profundas ni magulladuras. Pequeños arañazos cosméticos son perfectamente normales (la recolección manual deja marcas inevitables), pero los cortes profundos o los hundimientos pueden indicar golpes o sandías que no han recibido la cantidad correcta de agua durante el crecimiento. Una forma uniforme suele significar que la fruta ha madurado de manera homogénea.
Cuándo comprarlas: la temporada de oro
Para asegurar el máximo sabor, lo ideal es comprarlas en plena temporada. En España, la sandía se cultiva sobre todo en Almería, Murcia, Valencia y Castilla-La Mancha, y también hay producción local en Canarias, especialmente en Tenerife y Gran Canaria. La temporada óptima en el archipiélago va aproximadamente de junio a septiembre, los meses en los que las sandías que llegan al mercado tienen el mejor sabor, mayor concentración de azúcar y precios más razonables. Una vez cortadas de la mata, las sandías tienen una vida útil de entre tres y cuatro semanas si se conservan adecuadamente.
Si la has elegido mal: el plan B
Si después de aplicar todos estos trucos abres una sandía y la pulpa resulta decepcionante, no todo está perdido. Una receta con otros ingredientes (ensaladas con queso feta, gazpachos de sandía, granizados, agua infusionada o un cóctel veraniego) puede salvar perfectamente la situación. Y siempre queda la opción más sencilla: volver al supermercado y elegir otra aplicando ya estos seis trucos como un experto.