Dijo que llevaba una bomba en la maleta: alertas y dos horas en tierra de un avión en Tenerife Sur
Del desalojo al despegue: así acabaron las dos horas de tensión en Tenerife Sur
Una frase de un pasajero en Tenerife dejó en tierra durante más de dos horas un avión con destino a Londres en el aeropuerto de Tenerife Sur. Ocurrió este viernes, cuando uno de los ocupantes del vuelo habría alertado de que llevaba una bomba en su equipaje, lo que activó de inmediato el protocolo previsto para este tipo de amenazas y obligó a desalojar la aeronave de forma preventiva.
Se trataba del vuelo LS1536 de la compañía Jet2.com, que cubre la ruta entre Tenerife Sur y Londres Stansted. Su salida estaba programada para las 11.20 horas, pero el incidente dejó el despegue en suspenso mientras se aplicaban las comprobaciones de seguridad.
Qué ocurrió en Tenerife Sur
Ante un aviso de estas características, el procedimiento no admite matices: se desaloja primero y se comprueba después, con independencia de que la amenaza parezca creíble o no. Los pasajeros abandonaron el avión y la Guardia Civil asumió las comprobaciones. Los agentes procedieron a escanear los equipajes de todos los ocupantes para descartar la existencia de cualquier artefacto o elemento que pudiera suponer un riesgo.
La revisión no arrojó ningún hallazgo. Una vez completadas las comprobaciones, la aeronave recibió autorización para continuar su viaje y el vuelo despegó finalmente de Tenerife Sur a las 13.46 horas, dos horas y veintiséis minutos después del horario inicialmente previsto.
El desalojo fue preventivo. En ningún momento se localizó un artefacto explosivo a bordo ni en las bodegas del aparato, y el vuelo pudo completar su trayecto con normalidad.
Por qué una amenaza así paraliza un aeropuerto
La respuesta está en la normativa de seguridad aérea, que no distingue entre una amenaza real y una broma. Cualquier aviso de bomba en una aeronave obliga a activar el protocolo completo: evacuación de los ocupantes, inspección del aparato y revisión individual de todos los equipajes, tanto los de mano como los facturados. Solo cuando los cuerpos de seguridad certifican que no hay riesgo se autoriza de nuevo la operación.
Ese procedimiento explica el retraso. No basta con localizar a quien hizo la advertencia: hay que descartar materialmente la existencia del artefacto, y eso implica pasar por el escáner las maletas de todo el pasaje, un proceso que en un vuelo con destino al Reino Unido, habitualmente lleno en esta época del año, supone revisar cientos de bultos.
Conviene además recordar algo que no siempre se tiene presente al embarcar. Alertar en falso de la presencia de un explosivo en un avión o en una instalación aeroportuaria no es una travesura sin consecuencias: puede constituir un delito y derivar en responsabilidades penales, además de en la reclamación de los costes generados por el operativo y por el retraso de la aeronave.
Tenerife Sur, oficialmente aeropuerto Tenerife Sur-Reina Sofía, es una de las principales puertas de entrada del turismo británico a Canarias, y las conexiones con aeropuertos del Reino Unido como Stansted, Gatwick o Mánchester figuran entre las más frecuentadas de su programación. Un retraso de dos horas en una de esas rotaciones arrastra consecuencias en cadena sobre el resto de la jornada operativa del aparato.
Ni Aena ni la compañía han detallado por el momento qué ocurrió con el pasajero que dio el aviso ni si se ha abierto algún procedimiento contra él. Tampoco ha trascendido si el resto del pasaje pudo completar el viaje sin más incidencias tras el despegue.