El anticiclón se disipa en Canarias: entran las borrascas con más lluvia y tormentas
El anticiclón que protege a Canarias se debilita a partir de noviembre y los modelos ya lo marcan según la AEMET
Hay un número que decide buena parte del tiempo que le toca a Canarias en invierno, y las predicciones estacionales apuntan a que va a cambiar de signo a partir de noviembre. Se llama índice NAO y mide algo muy concreto: la diferencia de presión atmosférica entre el anticiclón de las Azores, al sur, y la baja presión de Islandia, al norte.
Cuando ese índice es positivo, la diferencia entre ambos centros es grande, los vientos del oeste soplan fuertes y las borrascas atlánticas circulan por latitudes altas. Es la configuración que ha dominado la mayor parte del tiempo desde 2015 y la que mantiene al archipiélago bajo el dominio del anticiclón.
Qué pasa en Canarias cuando la NAO se pone en negativo
En fase negativa, la diferencia de presión entre los dos centros se debilita. El anticiclón de las Azores pierde fuerza o se desplaza hacia el sur, la depresión de Islandia se vuelve menos intensa y los vientos del oeste pierden empuje, pudiendo incluso cambiar de dirección.
El resultado práctico es que se dibuja otra configuración sobre el Atlántico: altas presiones cerca de Groenlandia y anomalías de presión negativas desde el océano hasta buena parte de Europa. Esa estructura favorece que las borrascas atlánticas bajen de latitud y sigan trayectorias más meridionales.
Las predicciones estacionales de la NAO dan valores negativos a partir de noviembre de 2026, con incertidumbres que aumentan conforme el horizonte se extiende hacia marzo de 2027, pero manteniéndose siempre negativos de media.
Conviene marcar aquí el límite, porque es donde casi todo el mundo se pasa de frenada. Toda esa literatura habla de España y de la Península. El archipiélago está varios grados más al sur, y que una borrasca baje de latitud respecto a Islandia no significa automáticamente que llegue hasta Canarias. Ningún organismo ha publicado una previsión que vincule la fase de la NAO con el tiempo canario de este invierno.
Por qué noviembre es el mes que se vigila en Canarias
La NAO no llega sola. Coincide con el pico de intensidad de El Niño, que la NOAA y la Organización Meteorológica Mundial sitúan entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con un 75% de probabilidad de que alcance una intensidad considerada histórica según el índice relativo RONI.
Lo que la AEMET prevé estos días en Canarias
Mientras esos modelos miran a noviembre, el presente del archipiélago lo marca una pequeña dana. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene este martes avisos amarillos en La Palma y El Hierro, y el Gobierno de Canarias ha activado la prealerta por lluvias en ambas islas desde las 00.00 horas.
- Martes 20. El Hierro permanece en aviso toda la jornada, de 00.00 a 23.59, con acumulaciones de hasta 15 litros por metro cuadrado en una hora y 60 litros en doce horas, y una probabilidad de entre el 40% y el 70%. En La Palma el aviso va de 10.00 a 17.59. En ambas, los chubascos pueden ser fuertes, persistentes y venir acompañados de tormenta. En el resto de islas, cielos nubosos con lluvias débiles. Las Palmas de Gran Canaria se mueve entre 20 y 25 grados, y Santa Cruz de Tenerife entre 21 y 26.
- Miércoles 21. Las precipitaciones se reactivan al este y sudeste del archipiélago. Lanzarote y Fuerteventura pasan a ser las islas protagonistas, con lluvias que podrían resultar localmente moderadas o persistentes durante la tarde y sin descartar tormentas. Las temperaturas se mantienen estables o suben ligeramente, con viento moderado del nordeste e intervalos fuertes en el interior de las islas orientales.
- Jueves 22. Menos nubosidad en las costas de las islas montañosas, aunque durante las horas centrales podrían aparecer lluvias ocasionales en zonas de interior del sur y el oeste. Vuelve además la calima ligera en altura a las islas orientales.

Es, en pequeño, exactamente el mecanismo del que habla toda esta pieza: un sistema que baja de latitud y se cuela hasta el entorno del archipiélago en lugar de pasar de largo por el norte. La diferencia es que este episodio dura días y lo que describen los modelos estacionales es una tendencia de meses.
La relación entre ambos fenómenos es más esquiva de lo que suele contarse. El Niño no genera por sí mismo una NAO negativa: la teleconexión entre el Pacífico tropical y Europa es bastante más variable que la que existe con Norteamérica. Algunos estudios encuentran mayor facilidad para configuraciones negativas durante enero y febrero que al comienzo de diciembre.
Y hay un tercer factor en la ecuación que afecta directamente al archipiélago de Canarias: la temperatura del propio océano. Un Atlántico más cálido de lo normal puede incrementar el transporte de humedad en determinados episodios, lo que modifica el reparto de lluvias incluso con la misma configuración de presión.
La previsión oficial que sí existe apunta en otra dirección. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) otorga entre un 60% y un 70% de probabilidad a que el trimestre resulte más cálido de lo normal en Canarias, con un 40% de opciones de que además sea más seco, frente a solo un 25% de que llueva por encima de la media. Esa es, hoy por hoy, la referencia válida.
De modo que lo que hay sobre la mesa son dos señales que no apuntan al mismo sitio: unos modelos estacionales que dibujan una NAO negativa y favorecen trayectorias más bajas de las borrascas, y una predicción oficial que mantiene a Canarias en escenario cálido y tendente a seco. No es una contradicción: la NAO describe un patrón de circulación a escala del Atlántico norte y la predicción estacional traduce probabilidades concretas para un territorio concreto.
La forma honesta de resumirlo es esta: el mecanismo que podría traer más borrascas al entorno de Canarias está empezando a configurarse, pero nadie puede decir todavía si el archipiélago entrará en el reparto. Noviembre es el primer mes en que los modelos dan ese cambio de signo, y por eso es el mes que conviene mirar.