Más de 200 revistas de prestigio en el ámbito científico y médicas de todo el mundo se han unido para pedir simultáneamente a los líderes mundiales que tomen medidas de emergencia para limitar el aumento de la temperatura global, detener la destrucción de la naturaleza y proteger la salud.

Se trata de un momento oficial y crucial para instar a todos los países a entregar planes climáticos mejorados y ambiciosos para cumplir los objetivos del Acuerdo de París, el tratado internacional sobre cambio climático adoptado por 195 países en 2015. “Si bien los objetivos recientes para reducir las emisiones y conservar la biodiversidad son bienvenidos, no son suficientes y aún deben coincidir con planes creíbles a corto y largo plazo”, advierte.

Nunca se habían reunido tantas revistas, hasta 220 en total, para hacer la misma declaración, reflejando la gravedad de la emergencia del cambio climático que ahora enfrenta el mundo. No obstante, durante décadas, los profesionales de la salud y las revistas de salud han estado advirtiendo sobre los severos y crecientes impactos en la salud del cambio climático y la destrucción de la naturaleza.

El impacto en la salud y la supervivencia de las temperaturas extremas, los fenómenos meteorológicos destructivos y la degradación generalizada de los ecosistemas esenciales son solo algunos de los impactos que estamos viendo más debido al cambio climático. Afectan de manera desproporcionada a los más vulnerables, incluidos los niños y los ancianos, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes.

En este sentido, el texto denuncia que “la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años ha aumentado en más del 50%” en las últimas dos décadas, y que las altísimas temperaturas tienen consecuencias para nuestra salud tales como “una mayor deshidratación y pérdida de la función renal, neoplasias dermatológicas, infecciones tropicales, resultados adversos de salud mental, complicaciones del embarazo, alergias y morbilidad y mortalidad cardiovascular y pulmonar”.

Recuerdan que el calentamiento global afecta de igual forma en gran medida al “rendimiento global de los principales cultivos”, cuya producción ha disminuido entre un 1,8 y un 5,6% desde 1981, lo que, unido a “los efectos del clima extremo y el agotamiento del suelo”, dificulta la lucha contra la desnutrición. Así, subrayan que “la destrucción generalizada de la naturaleza, incluidos los hábitats y las especies, está erosionando la seguridad alimentaria y del agua y aumentando la posibilidad de pandemias”.