El semáforo volcánico de esta isla de Canarias está en amarillo y hay un motivo
La isla de Canarias con más CO₂ no es la que está en amarillo, y hay un motivo
Hay un dato en los partes volcanológicos de Canarias que descoloca a quien los lee por primera vez. La única isla con el semáforo volcánico en amarillo es La Palma. Pero los valores de emisión difusa de dióxido de carbono más altos del archipiélago no están allí: están en Tenerife, que luce en verde.
La explicación de esa aparente contradicción es lo que de verdad explica para qué sirve el semáforo, y no es lo que mucha gente cree.
Por qué La Palma sigue en amarillo en Canarias
Cinco años después de que se apagara la erupción del Tajogaite, los parámetros geofísicos y geoquímicos de la isla todavía no han vuelto a la normalidad. Ese es el motivo formal que recoge el parte semanal GUAYOTA del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que mantiene el amarillo semana tras semana.
El motivo concreto tiene nombre y apellidos geográficos: Puerto Naos y La Bombilla, en el municipio de Los Llanos de Aridane. En esos dos núcleos se siguen registrando concentraciones anómalas de dióxido de carbono en el interior de viviendas y locales, consecuencia de la fase posteruptiva.
Los controles se extienden también a Tajuya, donde el comité asesor del Pevolca ha confirmado que los datos obtenidos justifican mantener activas las medidas de vigilancia, con mediciones continuas de CO₂ y de gas radón.
Aquí está la clave que casi nadie explica. El amarillo no lo decide un criterio científico automático: «Son Protección Civil y el Gobierno de Canarias quienes han decidido mantener el aviso», precisa Itahiza Domínguez, director del IGN en el archipiélago.
Dicho de otro modo, el semáforo es una herramienta de protección civil, no un medidor de actividad volcánica. Mide riesgo para la población. Y en Puerto Naos y La Bombilla existe un riesgo real y localizado por gases en interiores, que es precisamente lo que el amarillo está señalando.
Lo que el amarillo significa y lo que no en Canarias
Involcan insiste en un punto que conviene repetir cada vez: el amarillo no implica riesgo de erupción inminente. Residentes y visitantes pueden hacer vida normal, aunque deben permanecer atentos a los avisos de Protección Civil.
Los datos sísmicos respaldan esa lectura. La sismicidad palmera se mantiene en magnitudes bajas, muy por debajo de la registrada durante 2021. En semanas recientes, la energía sísmica total liberada en la isla se ha movido en torno a los 0,62 gigajulios, y el terremoto más fuerte del archipiélago ni siquiera se produjo en La Palma. La deformación del terreno tampoco muestra variaciones relevantes.
Volviendo al dato del principio: en Tenerife se registra desde 2016 un proceso de presurización del sistema volcánico-hidrotermal que genera los valores de emisión difusa más altos de Canarias. Los expertos lo consideran normal a corto plazo, y por eso la isla está en verde pese a esas cifras. Lo que distingue a La Palma no es cuánto gas sale, sino dónde sale: dentro de casas habitadas.
Hay una consecuencia positiva de todo esto que suele pasar desapercibida. Gracias a la red de sensores del proyecto Alerta CO₂, que ejecutan conjuntamente el IGN e Involcan, Puerto Naos y La Bombilla cuentan hoy con una monitorización continua muy potente. Son, según los propios volcanólogos, dos de los núcleos poblacionales más vigilados del mundo frente a este tipo de riesgo.
Ese despliegue es el que permite a la dirección del Plan de Emergencias Insular de La Palma gestionar la situación y avanzar en la recuperación de las zonas, devolviendo viviendas conforme los registros se mantienen por debajo de los umbrales de seguridad durante semanas.
Para el resto de Canarias, el mensaje es sencillo. Tenerife, El Hierro, Lanzarote, Gran Canaria, La Gomera y Fuerteventura permanecen en verde, lo que significa normalidad absoluta. El amarillo de La Palma no es una advertencia sobre el futuro del archipiélago: es la herencia muy concreta y muy localizada de una erupción que terminó hace cinco años y que todavía respira por debajo de dos pueblos.