“Sólo quiero que me trague la tierra. Lo habéis tergiversado todo”. Apenas un par de frases, nada más. El falso denunciante de una agresión homófoba en Malasaña salía indignado de su portal este miércoles, a paso ligero y cabizbajo sin querer ver a nadie. Sólo un par de frases, cara de pocos amigos y a toda prisa. Era la cara más buscada por todos los medios desde que el lunes trascendiera la noticia de su denuncia.

El joven, de 20 años y nacionalidad española, denunció ante la Policía Nacional que un grupo de ocho encapuchados le había acorralado en su portal y le había marcado con un filo la palabra “maricón” en los glúteos. Este miércoles, tras un duro interrogatorio, ha confesado que se lo inventó. No hubo encapuchados ni ataque, ha admitido tras un larguísimo interrogatorio al que ha sido sometido por los agentes.

El joven se ha mostrado esta tarde más derrumbado que en su primer encuentro con EL ESPAÑOL, en la mañana de este martes. Ayer miraba a los ojos y mostraba entereza. Hoy, casi se derrumba. “Quiero volver con mi familia”, le ha confesado a los dos periodistas que estaban en el lugar de la no-agresión.

Según fuentes policiales consultadas, el joven podría, tras esclarecerse los hechos, estar cometiendo en realidad un delito tipificado en artículo 457 del Código Penal como simulación de delito, penado con multas de entre 6 a 12 meses.

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