Un gesto tan común en estos tiempos como sacarse un selfie puede llegar a salvar vidas. El mejor ejemplo es el de la irlandesa Stephanie Farnan, al que este gesto le valió para que los médicos pudieran actuar con rapidez.

Natural de la localidad de Enniscorthy, la mujer, de 28 años, se sacó una foto y, solo unos instantes después, se desmayó. Habría sufrido un derrame cerebral.

Esta foto fue la última que quedó registrada en su móvil.

Su padre encontró a su hija, tendida en el suelo, inconsciente, con el móvil al lado de su cuerpo. Llamó rápidamente a los servicios de emergencia mientras el hermano de Stephani contemplaba la última foto que se había sacado. Cuando llegaron los médicos, pudieron establecer el tiempo que la joven llevaba desmayada gracias a la hora en la que había sido tomado el selfie, administrándole anticoagulantes, que solo pueden ser utilizados en un margen de tiempo muy corto después de lo ocurrido.