Cuando en el taller de reparaciones navales en el que trabaja Miguel se pregunta por él, nadie de asusta. Es un gran profesional de una dilatada trayectoria. Este noviembre ha ido a un programa de Mediaset para buscar pareja. Y allí no ha ocultado que trabaja en una empresa de mecánica naval. Miguel soltó una frase que sí sería útil para el departamento de prevención de riesgos laborales: dice que es un marciano. «Me considero un marciano, me abdujeron los alienígenas». Asegura que estuvo desaparecido y que cuando apareció lo hizo con siete marcas en la espalda que cicatrizaron en apenas un día.

El presentador del programa First Dates, Carlos Sobera, le preguntó a Miguel que cuántos tatuajes tenía a lo que respondió: «he perdido la cuenta, no te puedo decir. El motivo por el que los llevo es estético y tengo los ojos inyectados con tinta negra, la lengua bífida, las orejas de elfo y los dientes». Miguel dijo que «me considero un marciano porque he leído muchas cosas basadas en hechos reales y, en su momento, me abdujeron los alienígenas»

«Todo lo que llevo tatuado tiene un significado, incluso algunos lo usé para tapar lo que me había hecho por estética». Al final, ligó.