Ser capaz de pensar en la lengua que se está aprendiendo es clave para su dominio

Ser capaz de pensar en otro idioma es el hito más importante en el aprendizaje de una lengua. Puede no ser sencillo, pero representa la diferencia entre empezar a manejarse con fluidez en el idioma extranjero y no hacerlo. No es algo que se consiga de la noche a la mañana: se trata de un proceso que debe ser llevado de forma consciente y que requiere de esfuerzo y constancia. Sin embargo, la recompensa es muy grande pues implica un gran avance en el nivel de conocimiento de dicho idioma.

Beneficios de pensar en otro idioma

Aprender a pensar en otro idioma es una forma muy útil de perfeccionar el vocabulario extranjero, familiarizarse con su gramática y dar un sentido práctico a las enseñanzas adquiridas. La satisfacción que obtiene el estudiante que está tratando de manejar un idioma diferente al suyo, como puede ser el inglés, francés o alemán, por citar tres de los lenguajes más aprendidos por los españoles, es muy importante e invita a seguir adelante con el proceso de adquirir conocimientos.

Además, el vocabulario pasa así de ser pasivo a activo. Esto significa que las palabras que memorizamos y que solo entendemos parcialmente adquieren un sentido completo y ya pueden empezar a ser empleadas de forma fluida tanto en las conversaciones como en la escritura.

Y según Albert Costa, investigador de la Universidad Pompeu Fabra y uno de los mayores expertos en bilingüismo españoles, pensar en otro idioma “beneficia al pensamiento deliberativo, ayuda a pensar dos veces las cosas”. Costa publicó un artículo en una revista científica, Trends in Cognitive Sciences, en la que reflexionaba sobre este asunto. Sus conclusiones eran claras:  al pensar en un idioma extranjero lo hacemos más despacio, somos menos emocionales, más reflexivos. Nos centramos en el resultado más eficiente, somos menos moralistas y más prácticos. Un hecho que puede servir de gran ayuda en la obtención de un puesto de trabajo o en la toma de decisiones vitales para nuestro futuro.

Los pasos para pensar en otro idioma

Una vez establecidos los numerosos beneficios de pensar en otra lengua diferente a la materna y comprobado, por tanto, que merece la pena el esfuerzo, toca descubrir cuál debe ser el itinerario de este aprendizaje. Los pasos del proceso han de ser:

  1. Establecer objetivos y plazos.  En primer lugar, como todo proceso de adquisición de conocimiento, debemos establecer unos plazos y objetivos claros. Tanto los objetivos como los plazos han de ser realistas porque, en caso contrario, solo llevarán a frustración y desencanto.
  2. Empezar delimitando el vocabulario. Como juego, es muy útil delimitar espacios y tratar de aprender todo el vocabulario que describe los objetos que hay en él. El espacio puede ser la habitación de estudio, un aula, un lugar de trabajo… lo importante es dominar todo el vocabulario en el idioma extranjero que define y describe ese espacio en particular. Es una buena forma de empezar a interiorizar el idioma.
  3. Pensar conversaciones. Una vez avanzado en el nivel de aprendizaje, es el momento de comenzar a pensar conversaciones. Hay que recrear mentalmente conversaciones sencillas. Se trataría de las mismas conversaciones que mantenemos habitualmente en nuestra lengua materna, pero en el lenguaje que nos es ajeno. Puede ser una conversación con el vecino sobre el tiempo, o con un amigo sobre aficiones o sobre qué vamos a hacer en vacaciones… temas recurrentes que ayudarán a ganar fluidez.  Hablar consigo mismo en voz alta puede parecer al principio un poco extraño, pero es un paso necesario para seguir avanzando.
  4. Hacer grabaciones. Con los avances en las nuevas tecnologías todos tenemos un dispositivo móvil a mano con el que grabarnos en vídeo. Para practicar y perfeccionar el pensamiento en el idioma extranjero, un paso muy eficaz es grabarnos recreando conversaciones que antes hemos pensado. Nos ayudará a detectar si la pronunciación es correcta, hasta qué punto hemos avanzado en el vocabulario y en la gramática. Organizar este tipo de conversaciones por temas es una buena medida adicional.
  5. Práctica continua. Estos ejercicios y prácticas comentadas no sirven de nada si no realizan de forma diaria y frecuente. La repetición es básica en cualquier aprendizaje y, más aún, cuando se pretende aprender bien e interiorizar otro idioma. El tiempo dedicado es variable pero lo fundamental es la frecuencia diaria.

Pensar en varios idiomas nos enriquece

Para terminar, si el objetivo de pensar en otro idioma se ha conseguido estaremos hablando de una expansión clara de nuestro conocimiento que nos ayudará a crecer como personas. Las personas bilingües son más creativas, pueden realizar tareas de forma más rápida y se adaptan mejor a los cambios. Y todo ello sin mencionar las oportunidades laborales a las que da acceso este nivel de conocimiento. Una persona que ha logrado pensar en otro idioma y convertirlo en propio no debería tener ninguna dificultad para lograr el puesto de trabajo soñado en el segundo lenguaje aprendido. En suma, todo un mundo de posibilidades se abre ante las personas que son capaces de pensar en un lenguaje extranjero.