La muerte de un hombre de 36 años en Sevilla diez días después de haber recibido la vacuna de Janssen conmocionó a principios de semana a la población española y trajo a la memoria colectiva los trombos sufridos por un pequeño porcentaje de inmunizados con los sueros de adenovirus. El fallecido fue inicialmente diagnosticado de un ictus y derivado al Hospital Virgen del Rocío de la capital, donde falleció con varios trombos y un fallo multiorgánico. Ahora, las autoridades sanitarias estudian lo ocurrido para esclarecer si existe una relación entre dicho fármaco y el fallecimiento.

Entre los interrogantes más importantes que se estudian y que acompañan a este caso, destaca la incógnita de por qué un ciudadano de 36 años recibió la inyección de Janssen, cuando el Ministerio de Sanidad la restringe a los mayores de 40 en su última actualización de la estrategia de vacunación. Es precisamente lo que se plantea su hermana María, que no halla respuesta. De hecho, el departamento de Carolina Darias siempre ha expresado su negativa a modificar esta limitación, a pesar de las peticiones de varias comunidades autónomas de ampliar la franja para avanzar en la campaña de inmunización.

La vacuna contra el COVID de Janssen -también conocida como de Johnson & Johnson- ya estuvo en el punto de mira de la opinión pública y de las autoridades sanitarias el pasado abril, cuando varias personas inmunizadas con este preparado presentaron casos de trombos asociados a un bajo nivel de plaquetas en sangre. Estos episodios llegaron a paralizar la utilización de este producto en Estados Unidos y la UE, que fue posteriormente retomada, aunque con ciertas limitaciones de uso en algunos territorios.

¿Para quién recomienda la EMA este suero?
La Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) aprobó el pasado 11 de marzo el uso del fármaco de Janssen en toda la Unión tras haber finalizado su periodo de análisis. La vacuna se convertía, así, en la cuarta disponible para el territorio comunitario tras las de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. Su utilización se recomendó inicialmente para mayores de 18 años, una valoración que no cambió después de la controversia sobre los trombos sufridos por personas recién inmunizadas con este producto.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Food and Drugs Administration (FDA) estadounidenses se pronunciaron en la misma línea.