Una camarera limpia una mesa. EP
Una camarera limpia una mesa. EP

Han sido muchas las voces discordantes que han manifestado su rechazo al nuevo uso del certificado COVID en Tenerife, que actualmente se encuentra en el nivel 4 de alerta por coronavirus debido al incremento de los nuevos positivos notificados durante las últimas semanas.

Sin embargo, pese a las discrepancias populares, la norma del Gobierno canario es clara: el interior de los bares y restaurantes, así como centros deportivos y culturales, deberán solicitar el documento que acredite la pauta vacunal completa, una prueba PCR o de antígenos negativa en las últimas 72 horas o demostrar haber superado la enfermedad en los últimos seis meses.

A este respecto, un chef tinerfeño ha denunciado estos días en redes sociales dos situaciones “extremadamente graves” que están teniendo lugar durante la última semana en la Isla. “Muchos locales han decidido no exigir el certificado COVID” y, en este sentido, “se están creado grupos de WhatsApp y Telegram que informan de aquellos que no lo piden”.

El también divulgador gastronómico reconoce que es complicado regirse por una normativa tan cambiante porque “llegamos a un momento de saturación”, pero asegura que “si cada uno hace lo que le apetece será complicado avanzar como sociedad”.

Asimismo, manifiesta que “hay personas que se dedican a acudir a los establecimientos” que cumplen las restricciones para “confrontarse con los camareros y encargados”. Pide que “seamos humanos” y “no vayamos a un local a discutir” porque la hostelería y la restauración “no es el problema, solo hacemos nuestro trabajo”.

El cocinero admite que en el sector “hay muchas personas que no saben si el próximo mes seguirán adelante con sus negocios porque este año ha sido muy duro como para, además, ir a trabajar ahora con miedo”. “Es una guerra de todos contra el virus; no de unos contra otros”, concluye.