Ignacio De Diego, abogado de familia: «En un divorcio con hijos, quien mejor decide no es quien más pelea, sino quien mejor se prepara»
Ignacio De Diego es abogado del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid y lleva diez años ejerciendo. Desde su despacho en Madrid, De Diego & Asociados, asesora a familias en divorcios, custodias y modificaciones de medidas. Hablamos con él sobre las dudas más habituales de quien se enfrenta a una ruptura.
¿Cuál es el primer error que comete quien decide separarse?
Actuar antes de informarse: salir del domicilio, dejar de pagar algo o pactar de palabra un reparto de tiempos con los hijos. Esas decisiones crean una situación de hecho que luego pesa en el juzgado. Una consulta a tiempo evita meses de problemas.
¿Mutuo acuerdo o contencioso?
Siempre que sea posible, mutuo acuerdo. Es más rápido, más económico y, sobre todo, las medidas las deciden los progenitores y no un tercero. Se plasma en un convenio regulador que debe aprobarse judicialmente cuando hay hijos menores. Además, desde abril de 2025 la ley exige, como regla general, acreditar un intento previo de solución negociada antes de presentar la demanda. Negociar bien ya no es solo recomendable: forma parte del procedimiento.
¿Y cuando el acuerdo es imposible?
Entonces hay que ir al contencioso con el asunto muy bien preparado: documentación económica, horarios laborales, implicación real de cada progenitor en el día a día de los hijos. Los jueces resuelven con pruebas, no con reproches.
Se habla mucho del «interés superior del menor». ¿Qué significa en la práctica?
Que cualquier decisión se toma pensando en lo que necesita el niño, no en lo que desea cada progenitor. Se valoran su estabilidad, sus vínculos, su entorno escolar y social, y la capacidad de cada progenitor para atenderle y para respetar la relación con el otro. El menor tiene además derecho a ser escuchado si tiene suficiente madurez y, en todo caso, a partir de los doce años.
¿La custodia compartida es ya la regla general?
No es automática, pero el Tribunal Supremo la considera desde hace años un régimen normal e incluso deseable, no algo excepcional. Dicho esto, cada familia es distinta: la distancia entre domicilios, los horarios, la edad de los hijos o la relación previa con cada progenitor pueden aconsejar otra solución. Lo que no funciona es pedirla, o negarla, por razones económicas.
¿Qué ocurre con la vivienda familiar y la pensión de alimentos?
Son las dos cuestiones que más conflicto generan. El uso de la vivienda se vincula a los hijos menores y a quien se queda con ellos, con matices importantes en la custodia compartida. La pensión de alimentos se fija según las necesidades de los hijos y la capacidad económica de cada progenitor, y no se extingue de forma automática al cumplir los dieciocho años: se mantiene mientras el hijo no tenga independencia económica por causas que no le sean imputables.
¿Se pueden cambiar las medidas una vez dictada la sentencia?
Sí, mediante un procedimiento de modificación de medidas. Hace falta acreditar un cambio relevante y duradero respecto de la situación que se tuvo en cuenta: una pérdida de empleo, un traslado, nuevas necesidades de los hijos o que estos hayan crecido y el régimen ya no encaje. Lo que no se debe hacer nunca es dejar de cumplir por cuenta propia.
¿Por qué?
Porque la sentencia obliga hasta que otra resolución la modifique. Quien deja de pagar la pensión acumula una deuda reclamable y, en los casos más graves, puede incurrir en responsabilidad penal. Y quien incumple el régimen de visitas se expone a una ejecución y a que ese comportamiento se valore en un futuro cambio de custodia. Si las circunstancias cambian, lo correcto es pedir la modificación cuanto antes.
¿Qué debería buscar alguien al elegir abogado de familia?
Especialización, claridad y honestidad. Que le expliquen desde el primer día qué puede esperar razonablemente, cuánto va a durar y cuánto le va a costar. Y que le atienda siempre el mismo profesional: en un asunto de familia se comparten cuestiones muy personales y la confianza es esencial.
¿Cómo trabajan en De Diego & Asociados?
Empezamos con una primera consulta para estudiar el caso y trazar una estrategia realista. Intentamos el acuerdo siempre que proteja al cliente y a sus hijos y, si no es posible, defendemos el asunto en el juzgado con todo el rigor. Atendemos en Madrid y se puede contactar con el despacho a través de dediegoyasociados.es.
Un consejo final para quien esté pasando por esto.
Que no tome decisiones en caliente y que no utilice a los hijos como moneda de cambio. Un divorcio bien planteado se supera; uno mal planteado se arrastra durante años.