En Canarias un velero de aproximadamente 13 metros de eslora y bandera checa fue interceptado en alta mar cerca del archipiélago canario durante un intenso operativo conjunto de la Guardia Civil, Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera. La embarcación, sospechosa de transportar una importante cantidad de droga, había sido rastreada desde hacía días gracias a información facilitada por agencias internacionales, incluyendo la National Crime Agency británica y la DEA estadounidense.
Cuando las autoridades de Canarias procedieron a abordar el velero, sus dos tripulantes, un ciudadano francés y otro holandés, decidieron prender fuego intencionalmente al barco con el objetivo desesperado de destruir la evidencia. Esta maniobra temeraria desencadenó una peligrosa emergencia, generando graves dificultades durante el abordaje y complicando las labores de rescate y recuperación de la droga.
El incendio del velero, rápidamente extendido por la estructura del velero debido a las condiciones del viento y al combustible almacenado, provocó graves heridas a uno de los narcotraficantes, quien sufrió quemaduras severas. Este tripulante tuvo que ser evacuado en helicóptero por Salvamento Marítimo hasta un hospital de Tenerife, donde se mantiene bajo estricta custodia policial. Su compañero, que también intentó escapar, fue detenido ileso y trasladado a tierra para responder ante las autoridades judiciales españolas y de Canarias.
Los equipos de intervención pudieron recuperar alrededor de 25 kilos de cocaína antes de que las llamas consumieran gran parte del barco. Las autoridades sospechan que originalmente la embarcación transportaba un alijo significativamente mayor, que probablemente terminó hundiéndose o destruyéndose en el incendio, dificultando por ahora determinar la cantidad exacta de droga que realmente iba a bordo.

Según la investigación inicial el velero había cruzado el Atlántico procedente del Caribe, posiblemente desde Brasil o Surinam, navegando sin baliza de localización activada con la intención de evitar su detección. Este método, conocido por los expertos en narcotráfico marítimo, es una táctica recurrente utilizada por las redes criminales para burlar controles y mantener su operación en la clandestinidad.
Este operativo en Canarias ha puesto nuevamente en evidencia la importancia crítica de la cooperación internacional en la lucha contra el tráfico marítimo de drogas. Gracias a la coordinación entre agencias europeas y norteamericanas, y a la efectividad en la respuesta por parte de los cuerpos de seguridad españoles, se logró evitar que un cargamento importante de droga llegara a territorio europeo, con las consecuencias sociales y económicas que esto implica.