Una nueva línea de investigación abre otras posibilidades, padre de Anna y Olivia, las niñas desaparecidas en Tenerife, pudo haber hecho acopio de ropa de las pequeñas y juguetes en su casa antes de que se les perdiera el rastro a los tres, informaron fuentes próximas a la investigación.

Transcurridos ya 17 días desde que padre e hijas desaparecieran se mantienen abiertas diferentes hipótesis en torno a un caso que el juzgado instructor investiga como un presunto delito de secuestro. Entre estas hipótesis, según confirman fuentes consultadas, está la de que no llegaran a abandonar Tenerife, como por otra parte se ha llegado a barajar. De hecho, el juzgado emitió una orden de búsqueda internacional y se han realizado diferentes pesquisas al respecto.

Por ejemplo, se ha realizado un seguimiento a las embarcaciones que en el día que aquellos desaparecieron realizaron rutas desde Canarias a Cabo Verde, tal y como adelantó DIARIO DE AVISOS.

Mientras, en el entorno de la madre de las niñas existe la convicción de que el padre se las pudo haber llevado a Latinoamérica, a propósito de lo cual han impulsado una campaña en las redes sociales con amplia difusión nacional e internacional.

El rastreo del teléfono de Tomás Antonio G.C., a través de un duplicado de su tarjeta, ha determinado que en las horas previas al último contacto que tuvo con su expareja y madre de las niñas, ya de madrugada, éste no se comunicó con ningún amigo o conocido que le pudiera haber podido ayudar en un hipotético plan de fuga.

Las cámaras de seguridad de la Marina de Tenerife, en el puerto de Santa Cruz, donde tenía el amarre de su embarcación, lo grabaron llegando a las instalaciones solo y embarcando en dos ocasiones, la última vez a las 00.30 horas, tres horas y media después de la acordada para devolver a las niñas a la madre.

Además, un vigilante lo vio cargar varias maletas y bolsas de ropa en su lancha y le dejó a Tomás Antonio G.C. que recargara el móvil en su caseta después de que aquel fuera a comprar un cargador en una gasolinera próxima a la Marina, entre la primera y la segunda vez que se hizo a la mar aquella noche. Al día siguiente, la embarcación fue localizada vacía y a la deriva frente al Puertito de Güímar.

La Guardia Civil, encargada de la búsqueda de Tomás Gimeno y las pequeñas Anna y Olivia, ha incorporado a su investigación el informe realizado por la agencia de detectives que contrató Tomás a finales de julio de 2020 para espiar a Beatriz Zimmermann, madre de las niñas. “Mi agencia de investigación se encuentra colaborando activamente con las autoridades que llevan la desaparición de Anna y Olivia”, apuntan desde la agencia en un comunicado publicado recientemente. En él se desvela que, a pesar de que la investigación sigue bajo secreto de sumario, Gimeno solicitó a la agencia un servicio personal legítimo, es decir, en el que existía un vinculo entre él y la parte investigada para poder llevar a cabo las indagaciones.

Este informe se pidió un mes antes de que, como ahora se conoce, Tomás agrediera en el aparcamiento de un restaurante a Beatriz y a su nueva pareja, un empresario belga de 60 años, al que el padre de las niñas llamaba “el viejo”.