No. No estamos hablando de lo que le depara el futuro a corto y medio plazo a La Palma y los palmeros afectados por el volcán. Hablamos del futuro inmediato; hablamos de que la inactividad de las erupciones de forma totalmente inesperada y casi de inmediato, ha dejado a todos sin saber qué hacer o qué pensar.
El cese de las emanaciones de gas, de lava, de todo, sorprendió a los más avezados expertos y que los movimientos sísmicos se hayan comenzado a registrar de forma evidente en las zonas próximas a Fuencaliente, hacen que las especulaciones sean muchas.
Nadie, absolutamente nadie hablaba a primera hora de la mañana sobre esta opción. Ningún experto consultado mostraba la idea o la intuición de que esto pudiese suceder.
Es más, estaban concentrados en calcular por dónde iba a discurrir la lava en su camino hacia el mar y hasta que punto afectaría la zona baja de Todoque y a Tazacorte, haciendo cálculos sobre el tiempo en llegar al mar.
Pero, de forma repentina, todo se paró. Como si se hubiese cerrado un grifo. Todos los que estaban en el centro de mando salieron de los camiones, tiendas de campaña y zonas donde están trabajando para ver que, simplemente, no había ruido, nada temblaba, no había lava y sólo se veía una tímida columna de humo.
Se volcaron casi de inmediato, otra vez, sobre todos los aparatos y vieron como los movimientos sísmicos se empezaban a registrar al sur de la zona hasta ahora activa, rozando ya Fuencaliente.
Y allí es hacia donde se están volviendo todas las cabezas pues es donde se han concentrado los seísmos situados a 9 kilómetros de la superficie.
Nadie dice nada y las cábalas son muchas, pero tres son las opciones que se barajan como probables: 1)Esto se acabó (que dicen que no es muy probable); 2) que se está ‘recargando’ para volver a salir por el mismo sitio y 3) que va a salir por otro punto totalmente diferente.
Pero como decimos, nada es seguro. Sólo nos queda cruzar los dedos para que sea lo menos malo posible.