Las costas de Canarias están viviendo estos días un fenómeno natural que no pasa desapercibido para vecinos y visitantes: las mareas vivas. La coincidencia de la luna llena con determinadas alineaciones astronómicas está provocando bajamares más acusadas de lo habitual, dejando al descubierto zonas del litoral que normalmente permanecen bajo el agua.
Este fenómeno, completamente natural y cíclico, se produce cuando la atracción gravitatoria del Sol y la Luna actúa de forma conjunta sobre la Tierra. El resultado es una mayor diferencia entre la pleamar y la bajamar, algo que se nota especialmente en archipiélagos como Canarias.
Charcos, rocas y fondos marinos al descubierto
En distintas zonas de costa de Canarias, especialmente en áreas rocosas y charcos naturales, la bajamar está permitiendo observar fondos marinos, especies y formaciones que habitualmente no son visibles. Estas imágenes suelen llamar la atención en redes sociales, donde muchos usuarios comparten fotografías del litoral transformado por el retroceso del mar.
Sin embargo, los expertos recuerdan que este tipo de situaciones también implica riesgos. Las mareas vivas suelen ir acompañadas de corrientes más intensas y cambios rápidos en el nivel del mar, por lo que se recomienda extremar la precaución y evitar confiarse durante la bajamar.
El mar puede recuperar su nivel habitual en pocos minutos, sorprendiendo a quienes se encuentran en zonas aparentemente seguras.
Un fenómeno frecuente pero no siempre visible en Canarias
Aunque las mareas vivas se repiten varias veces al año, no siempre coinciden con condiciones de buena visibilidad o con horarios que permitan apreciarlas con claridad. Por eso, cuando se producen en jornadas despejadas y con mar relativamente calmada, el efecto resulta más llamativo.
En Canarias, donde el mar forma parte del día a día, estos episodios sirven también como recordatorio de la fuerza de los fenómenos naturales y de la importancia de respetar el entorno costero, incluso cuando ofrece su cara más espectacular.
Durante estos días, la recomendación es disfrutar del fenómeno con prudencia, observar desde zonas seguras y tener en cuenta que el mar, aunque se retire momentáneamente, siempre vuelve.