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domingo, 12 de julio de 2026 · 10:46 · Canarias
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Nunca compres arándanos frescos si ves esto en el supermercado: lo que dice una científica de alimentos

No tires los arándanos con esa capa blanca: lo que muchos confunden con moho es en realidad una garantía de frescura, según una experta

Comprar arándanos en el supermercado es una de esas pequeñas rutinas en las que casi nadie se detiene a mirar el envase con atención. Se coge el paquete que queda más a mano, se mete en el carrito y a otra cosa. Sin embargo, muchas veces, al abrir el envase en casa apenas un par de días después, aparecen las primeras señales de deterioro: bayas blandas, manchas oscuras, restos pegajosos o, en el peor de los casos, moho. La realidad es que, con unos segundos de atención en la frutería, se puede saber con bastante precisión si los arándanos del envase van a aguantar varios días o si van a estropearse en cuestión de horas.

Lo explica con detalle la científica de alimentos Abbey Thiel, doctora especializada en ciencia alimentaria y conservación de fruta fresca. Según Thiel, hay una señal de alerta principal y dos indicadores clave de frescura que el comprador medio puede revisar en menos de diez segundos.

La señal de alerta número uno: la humedad en el envase en los arándanos

La gran señal de descarte, según la experta, está en el propio envase de plástico que contiene los arándanos: si se ve condensación o humedad en el interior, devuelve el paquete a la estantería. «La principal señal de alerta es cualquier indicio de exceso de humedad en el envase. Si se observa condensación o humedad dentro del paquete, significa que el ambiente es ideal para el crecimiento del moho», explica Thiel.

La razón es química y biológica. Los arándanos contienen ya una proporción de agua muy alta, y cualquier humedad adicional en el envase acelera notablemente su deterioro. El moho, además, se propaga mucho más deprisa de lo que la gente cree: aunque a simple vista solo se vea una baya afectada, la contaminación puede estar ya extendida por el resto del envase, aunque todavía no sea visible.

«Al elegir arándanos hay que fijarse en tres cosas: firmeza, sequedad y esa capa natural en la superficie», resume la científica de alimentos Abbey Thiel.

El gran malentendido: la capa blanca no es moho

Aquí está el dato que probablemente ha llevado a millones de consumidores a tirar arándanos perfectamente buenos a la basura. Esa fina capa blanca o grisácea, polvorienta, que aparece en muchos arándanos y que parece a primera vista una señal de deterioro, no es moho. Se llama floración (en inglés, bloom) y es, en realidad, una de las mejores noticias que pueden dar unos arándanos.

«Esa capa ligera y polvorienta que aparece en los arándanos es en realidad una buena señal. Mucha gente piensa que algo va mal, pero es una capa cerosa natural que ayuda a proteger la fruta, reduce la pérdida de humedad e incluso actúa como barrera frente a las plagas», explica Thiel. La floración se forma de manera natural durante el crecimiento de la fruta y demuestra que los arándanos no han sido manipulados en exceso ni han pasado por procesos de lavado intensivo, que normalmente la eliminan. Dicho de otra forma: cuanta más floración natural conserve un arándano, más fresco está y mejor se va a conservar.

Cómo distinguir moho de floración

La duda razonable es cómo diferenciar la floración (deseable) del moho (que sí indica deterioro). La pista está en la apariencia y en la distribución:

  • Floración: capa uniforme, fina, polvorienta, ligeramente azulada o blanquecina. Cubre toda la superficie del arándano de manera homogénea. Se elimina suavemente al frotar la baya con los dedos.
  • Moho: manchas blancas o grisáceas más densas, con aspecto algodonoso o filamentoso, normalmente concentradas en un punto o en una baya concreta. No se quita frotando.

Una sola baya con moho visible en un envase no significa que haya que tirar todo el paquete inmediatamente, pero sí es señal de que el envase no va a durar mucho. En esos casos, lo prudente es consumir los arándanos sanos en las próximas 24 horas.

Tres indicadores clave de frescura sin riesgo para la salud

Más allá de descartar paquetes con humedad o moho, la experta resume en tres puntos qué buscar en unos arándanos que vayan a aguantar bien varios días:

  • Firmeza: los arándanos deben sentirse firmes y carnosos al apretar suavemente el envase. Si están blandos o se aplastan, ya han empezado a estropearse.
  • Sequedad: la superficie de las bayas debe estar seca, sin sensación pegajosa ni humedad visible. Una capa de jugo en el envase es mala señal.
  • Floración natural: esa capa blanca-azulada uniforme es indicador de calidad y de mínima manipulación.

Cómo conservar los arándanos una vez en casa

Una vez comprados, hay dos reglas básicas para alargar su vida útil. La primera: no lavarlos hasta el momento exacto de consumirlos. Lavarlos antes añade humedad al envase y acelera la aparición de moho. La segunda: aceptar que un arándano verde no va a madurar más en casa. A diferencia de otras frutas, los arándanos no maduran después de ser recolectados, así que el sabor que tienen al comprarlos en el supermercado será básicamente el sabor que tendrán al comerlos. Conservados en el frigorífico, dentro de su envase original y secos, los arándanos pueden aguantar perfectamente entre una y dos semanas si se han elegido bien en la frutería.

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