Samuel Morán (Oviedo, 1983) es, sin duda, un tipo particular: cultiva arándanos ecológicos en Asturias –aunque haga las veces de ingeniero–, no tiene WhatsApp y es, desde hoy, la primera persona –al menos, que se conozca– que ha conseguido que la DGT anule de oficio casi 16.000 multas (de 100 euros) por exceso de velocidad.

¿La razón? Ha demostrado que había un radar mal ubicado en el punto kilométrico 30.253 de la A-66 que une Gijón y Sevilla, justo en la salida de Oviedo a León, en el conocido como túnel de la Bolgachina. Su pelea, eso sí, ha durado casi tres años.

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