Consternación sin límites en la sociedad canaria tras el hallazgo del cuerpo sin vida de una de las niñas secuestradas por su padre en Tenerife, confirmando así el peor escenario posible.

Tomas Gimeno, el 27 de abril no devolvió a sus hijas a la madre en la hora acordada, acto seguido realizo una llamada telefónica a su expareja avisando de que no volvería a ver a sus hijas, ni a él tampoco, levantando así todas las alarmas.

El buque oceanográfico “Ángeles Alvariño” logro localizar el 10 de junio, el ancla de la embarcación del padre a unos mil metros de profundidad y a tres millas de la costa, con dos bolsas amarradas al ancla, en una de ella se encontraba el cuerpo sin vida de la niña de Olivia, de tan solo 6 años de edad, y en la restante una serie de objetos que en los próximos días presumiblemente se conozcan.

En estos más de cuarenta días de búsqueda se ha barajado muchas hipótesis, una de ella, donde más esperanza se tenía, era la huida del padre al extranjero, buscándolos así con vida y con la esperanza de que el padre las devolviera, nadie podía pensar que Tomas Gimeno podría llegar a ser capaz de asesinar a sus propias hijas y después suicidarse.

Los investigadores lo tienen claro, Tomas Gimeno quiso vengarse de su expareja y quitarle lo que más quería en su vida.

Según el abogado penalista José Martin: Si tras confirmar el asesinato de las menores, se encuentra al padre fallecido quedaría extinguida su responsabilidad penal. Por el contrario, si Tomas Gimeno siguiera vivió y fuera detenido se enfrentaría a la pena de prisión permanente revisable. Ya que el articulo 140 en uno de sus apartados estipula que el asesinato será castigado con pena de prisión permanente revisable cuando la víctima sea menor de dieciséis años de edad, o se trate de una persona especialmente vulnerable por razón de su edad, enfermedad o discapacidad.

Tras confirmarse el peor de los escenarios, el buque “Ángeles Alvariño” continuará rastreando la zona en busca de los cadáveres de Anna de un año de edad, y del asesino Tomas Gimeno.

El barco del Instituto Español de Oceanografía y su equipo de expertos ha hecho una labor totalmente increíble, dotado con un radar de barrido lateral y un robot marino ha sido vital para esclarecer el caso, que de lo contrario, presumiblemente nunca más se hubiera sabido nada más de las niñas, ni del padre, aumentado así la angustia de la madre para toda su vida.