La Dirección General de Seguridad y Emergencias del Gobierno de Canarias, en aplicación del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (Pevolca), ha decidido mantener a la isla de La Palma en situación de alerta y el semáforo volcánico en amarillo tras constatarse que si bien se mantiene una disminución de la actividad sísmica, el proceso continua y no se descarta que pueda tener una evolución rápida a corto plazo. Así, los expertos del Comité Científico del Pevolca, reunido hoy sábado, han indicado que en conjunto se mantiene una baja sismicidad, aunque desde las 03.00 UTC (04.00 en Canarias), tras la ocurrencia de un terremoto de magnitud 3.2 sentido con intensidad III, se ha iniciado una intensificación de la sismicidad, con numerosos sismos con eventos localizados tanto a profundidades de 6-8 km, como superficiales (0-2 km). En este escenario, el comité considera probable la ocurrencia de terremotos sentidos de mayor intensidad, que pueden causar daños a las edificaciones. También pueden provocar desprendimientos de rocas en el entorno de Puerto Naos (de La Bombilla a El Remo). Además, los expertos señalaron que las deformaciones siguen en curso, manteniendo la velocidad de ayer viernes, siendo compatible con una fuente de deformación superficial. Tampoco han descartado el comienzo de otros fenómenos observables en superficie (cambios de temperatura, olor y color del agua, comportamiento anómalo de animales, etcétera). En este sentido, solicitan a la ciudadanía que comunique a las autoridades si observan cualquier anomalía. El semáforo volcánico se revisará en consonancia con la evolución del proceso. Se ha reforzado el seguimiento continuo de la actividad y se comunicará cualquier cambio significativo que se observe. Desde la Dirección General de Seguridad y Emergencias se recomienda a la población que se mantenga atenta a la información que proporcionen las correspondientes autoridades de Protección Civil.

QUÉ HACER ANTE UNA ERUPCIÓN.

El Pevolca establece un semáforo volcánico como sistema de alerta a la población basado en cuatro colores en función del riesgo: verde, amarillo, naranja y rojo. En el amarillo se intensifica la información a la población, las medidas de vigilancia y monitorización de la actividad volcánica y sísmica. La población debe estar atenta a los comunicados de las autoridades competentes en Protección Civil, a través de los canales oficiales y los medios de comunicación. Antes de una erupción volcánica, se produce un aumento gradual de la actividad sísmica, que puede prolongarse durante mucho tiempo y puede ser percibida por la población, por lo que se debe mantener la calma. En semáforo amarillo se recomienda conocer la red de comunicaciones del entorno en el que reside para una posible evacuación y tener localizada alguna vivienda de familiares fuera de las zonas de riesgo. Hay que planificar una pequeña mochila o bolsa de viaje por si se determina la evacuación, con teléfono móvil con cargador, medicamentos personales y documentación de importancia. Si se observa cualquier cambio significativo (ruidos, gases, cenizas, cambio en el nivel de agua de los pozos, pequeños temblores del suelo, etcétera), debe comunicarse al 1-1-2. Recuerde que este es un teléfono de emergencia. Si convive con personas de movilidad reducida que necesiten una evacuación especial (ambulancia), notifíquelo al departamento de Asuntos Sociales de su Ayuntamiento. En caso de evacuación, su Ayuntamiento le comunicará las rutas y el punto de reunión establecido. Solo se evacuará cuando se den las indicaciones para ello. En el caso de sentir un sismo en el interior de una vivienda, protéjase bajo el marco de una puerta o de un mueble sólido, como una mesa, y sitúese lejos de las ventanas. No use el ascensor. Si tiene que abandonar tu casa, desconecta agua, luz y gas. Si se encuentra en el exterior, aléjese de edificios altos, postes de la luz, vallas publicitarias, etcétera, y así está cerca del mar, apártese de la orilla.