Acaba de cumplir la mayoría de edad y sigue empeñada en mover el mundo con una palanca para hacerlo girar sobre el eje del sentido común medioambiental.

Con un currículum intachable, que incluye dos intervenciones en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), con 16 y 17 años, en las que lanzó un SOS por la falta de conciencia y la escasez de recursos que impiden que el agua llegue a las zonas más pobres del planeta, la adejera Victoria Ballesteros ha comenzado este año sus estudios de Economía, en la rama de Internacional, en la Universidad Illinois Wesleyan (Estados Unidos), que compagina con un curso de especialización medioambiental. Tres meses después de acceder al centro académico, ya ha sido elegida comisionada de Medioambiente para el Senado Estudiantil.

Desde el Estado de Illinois atiende a DIARIO DE AVISOS y dibuja un panorama inquietante por la “falta de respuesta” de los gobiernos ante el cambio climático, pero no pierde la esperanza mientras crezca la conciencia medioambiental entre la población para proteger un planeta “demasiado maltratado”. En ese sentido, cree que la reciente cumbre del clima de Glasgow (COP 26) ha sido otra oportunidad perdida. “Ha pasado sin pena ni gloria, porque asusta intentar cambiar la situación”, sostiene.

¿Por qué, a su juicio, la cita escocesa ha sido decepcionante? “Porque ha acabado como todas las anteriores, con muchas promesas y acuerdos vacíos por parte de los representantes políticos, que anuncian que actuarán en consecuencia, pero nunca especifican cómo van a hacerlo”, reprochó, y lamentó que “muy pocas personas estén trabajando en soluciones que se puedan poner sobre la mesa”.

“Llevamos exactamente dos veces mi edad repitiendo las mismas conversaciones año tras año en cada cumbre y las previsiones del cambio climático y sus consecuencias son cada vez peores. Parece que no aprendemos e insistimos en hacer las cosas como se hacían en el pasado, sin adaptarnos a las nuevas circunstancias. ¿Nadie se ha preguntado si a lo mejor ese formato de conferencias internacionales, basado en un modelo de política internacional surgido tras la II Guerra Mundial, es un camino al fracaso para abordar el cambio climático?”, se preguntó.

Para Victoria Ballesteros, que siguió de cerca la cumbre del clima a través de una conexión permanente de su universidad con exalumnos presentes en el foro, Canarias reúne todas las condiciones ambientales para convertirse en un laboratorio frente al calentamiento global. “Tenemos todo lo necesario para liderar ese camino, solo nos queda aprovecharlo, pero la pregunta es: ¿Canarias abanderará el proceso o irá a la cola?”. Recuerda que el Archipiélago sufrirá las “peores consecuencias”, entre las que citó el aumento de las temperaturas, la disminución de las lluvias, la subida del nivel del mar y el aumento de especies invasoras, “con las consiguientes pérdidas económicas”.

La joven adejera destaca que para una comunidad como la canaria, tan dependiente del turismo, la innovación es clave. “Se ha reconocido, por fin, lo que muchos activistas hemos demandado: disminución y diversificación, dos términos que serán la base de todas las leyes y acciones que busquen frenar el cambio climático. Se acabó la masificación de todo (residuos, contaminación, producción…) y depender de una sola fuente a nivel económico o de producción”.

En sus discursos en la sede de la ONU, en Nueva York, en el marco de los paneles sobre igualdad en ciencia, tecnología e innovación agrícolas, Ballesteros reivindicó la construcción de más acueductos y embalses, y reclamó una educación específica para los jóvenes sobre agua y agricultura, además de proponer un giro e la mirada sobre estos recursos naturales esenciales para la supervivencia humana.

Su sensibilidad medioambiental y su mensaje sobre la importancia de una mejor distribución de los recursos entusiasmó al abogado y activista medioambiental Robert Francis Kennedy, sobrino del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, durante un foro sobre el cambio climático celebrado en noviembre de 2019 en Adeje, en el que los participantes bautizaron a la activista sureña como la “Greta Thunberg canaria”.