España colecciona crisis. Zapatero coleccionó la crisis económica y ahora los partidos coleccionan sus crisis, los ateos y los creyentes; es decir, del PP a Podemos, pasando por el PSOE. Ciudadanos lo que tiene es una crisis de amor: se le va, de tanto usarlo, el amor de Pedro Sánchez. Dice Umbral en un libro, hablando de aquella España de la guerra civil, que “hubo que dedicar tres años a fusilar a todos los cristos de España para que la memoria del político y la memoria del rey se fusionasen en una doble memoria melancólica, que paseaba solitaria y triste por los salones de un jardín romano o por los paisajes de Benicarló”. Menos mal que no les ha dado ahora por matar poetas: también dice Umbral que en cada guerra se mata a uno de ellos, “porque son baratos, aunque sean geniales”.
Total que cada partido tiene ahora un problema, el problema del PSOE es Pedro Sánchez y su dificultad para ver corrupciones propias. El del PP es Rajoy por no marcharse a tiempo. El de Podemos es la bella Tania Sánchez, que amó a Pablo Manuel, y que la ha armado en Madrid. Y el de Ciudadanos es su crisis de afectos. Todo el mundo colecciona crisis, como yo colecciono relojes antiguos y eso. La vida española es un conjunto de cromos, como los cromos de Panini, que anuncia Pepe Domingo Castaño en su Tiempo de Juego. Y una sucesión de crisis, que no para. Resulta que no hacen nada nunca y cuando tienen que formar Gobierno se arrugan y entran en crisis. Como si les asustara la responsabilidad. Cada día los entiendo menos, pero en fin.
