Dijo Borges que la democracia es un abuso de la estadística. Digo lo mismo. Me preocupa lo que está pasando en este país, situado bajo el paraguas de la democracia estricta. Pero, fíjense, ¿qué está ocurriendo en los Estados Unidos de América? Pues que un iluminado llamado Donald Trump, tan iluminado, pero por la derecha, como Sánchez, Iglesias, Errejón y los otros, quiere trepar al poder. Que Dios nos coja confesados, en ambos casos. Yo creo que el socialista Sánchez es un obseso del poder, los de Podemos quieren enterrar cuarenta años de la última historia española y regresarnos al guerracivilismo. Y Trump puede provocar una hecatombe. Si es verdad que el mundo está cambiando será a peor. No voy a comparar a la pequeña España con la gran nación americana, pero las dos me asustan. Una porque vivo en ella. La otra porque domina el mundo. El otro día vi en la televisión una biografía de Trump, o sea la biografía de un visionario. Y repasando los métodos de los que quieren agarrar el poder en España, me aterra que haya un tipo como Sánchez que no quiera hablar con quien ganó las elecciones y me asusta que haya un tipo como Iglesias que hace juegos malabares con una loca como Ada Colau, un suponer. ¿En manos de quiénes vamos a caer? No me gusta nada el caminar de la perrita, diría uno de nuestros clásicos de esquinas. Parece que la gente sensata se encuentra huida. Ni me gusta España, ni me gusta el mundo. Menos mal que siempre nos quedará Draghi: el dinero está al 0%. ¿Qué diría Mr. Scrooge, el famoso banquero avaro de Dickens? Se moriría del susto.
La democracia
Dijo Borges que la democracia es un abuso de la estadística. Digo lo mismo. Me preocupa lo que está pasando en este país, situado bajo el paraguas de la democracia estricta. Pero, fíjense, ¿qué está ocurriendo en los Estados Unidos de América?
