Un pollo puede vivir sin cabeza durante más de un año. A duras penas, parcheando aquí o allá, encajando golpes sin devolverlos, los socialistas canarios también pueden pasar meses sin cabeza; pueden, pero no deben. El pollo sobrevive descabezado, hasta el punto de que aún no teniendo mollera se le vea bastante vivo; no es el caso del PSOE de por aquí, al que, decapitado, se le nota atado de pies y manos. Un pollo descabezado puede llegar a mantener el equilibrio, incluso hace por graznar o acicalarse. Los socialistas también pueden, pero no deben; entre otras cosas porque su desgobierno está provocando que el PSOE empiece a desangrarse, y cuando eso ocurre no hay pollo o partido capaz de mantenerse en pie. Saben en las filas socialistas que esto es así, y también que poco pueden hacer hasta que en unos meses se despejen las cosas por arriba, en Madrid. El PSOE canario es, hoy por hoy, un pollo decapitado que va de un lado para otro sin saber a qué atenerse. Sin secretario general ni fecha en el calendario, no están viéndolas venir. Van de la mesa de seguimiento del pacto a las reuniones orgánicas, y de las sedes a las instituciones, mostrando su vulnerabilidad, esa que los tiene contra la pared. Debilitados, están cada vez más expuestos a la guerra de guerrillas que internamente algunos alimentan (erosionar a la vicepresidenta desde dentro es una torpeza de libro, un error). El presidente del Gobierno y en Coalición asisten al pollo que se está montando en el PSOE partidos de risa, haciendo y deshaciendo, gobernando como si lo hicieran en solitario. Comprensible. Es el margen que da tener por socio de Gobierno a un pollo sin cabeza.
Pollo
Un pollo puede vivir sin cabeza durante más de un año. A duras penas, parcheando aquí o allá, encajando golpes sin devolverlos, los socialistas canarios también pueden pasar meses sin cabeza; pueden, pero no deben
