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Social-liberales – Por Cecilio Urgoiti

La semana pasada se produjo un duro golpe, para “la gran coalición alemana,” que tantos halagos y tan buena prensa ha tenido, con mucha más intensidad, tras el 20-D. Expresa un adagio castellano, “que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar"

La semana pasada se produjo un duro golpe, para “la gran coalición alemana,” que tantos halagos y tan buena prensa ha tenido, con mucha más intensidad, tras el 20-D. Expresa un adagio castellano, “que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.” Y aunque el afeitado fue considerable para los neoliberales, el rapado fue al “cero” en los social-liberales, pues a mi corto entender, se adjetiva, mucho mejor esta vocablo, que adopto del profesor José del Valle Lavandera, pues es más del estilo y formas de actuar, que el de socialdemócratas.

El inexorable descalabro de la canciller alemana, Ángela Merker y el impulso del partido “antiinmigración y euro-escéptico” apelativos que se han ideado, para suavizar lo que denota tal formación política, que claramente deja ver su nazismo y lo prueba en su rechazo al ideario de la Sra. Le Pen y su odio a los sirios, pidiendo a la policía griega, que disparen sobre ellos, cuando aun están en el mar. Hagan, para comprender lo dicho, un solo ejercicio y veréis con refulgencia lo que digo, donde dice sirios, cámbienlo por judíos y el axioma se cumple.

En las elecciones de los länder alemanes, celebradas estos pasados días se trasluce la sacudida política, motivada por la crisis de los refugiados. Se trata de una peyorativa noticia, para Alemania, para la España oficialista y para toda Europa, aunque ha sido la propia Unión Europea y sus Estados, los notables causantes, con su tradicional egoísmos, rayando la xenofobia, los auténticos e indiscutibles causantes, al enmendar la plana a la política, que sobre los refugiados, marcada por la canciller alemana, meses pasado, con un plan de acogida de muy respetable consideración. Ideología aparte, digo de la de ella y la mía, pero con el humanismo en la mano, reconozco que era la mejor vía de solución y que garantizaba la vida, de tanto aspirante a refugiado, que nos visitaban, pues aun hoy, no son sino eso, aspirantes que viven en un limbo jurídico, sin legislar.

El golpe recibido que, en parte, afecta también a los socialdemócratas del SPD y tiene que ver, con la mala gestión de la crisis, pero es sobre todo, un ejemplo perfecto, de cómo el discurso populista, encuentra un gran caladero de votos en el malestar ciudadano.

Los resultados diferentes que lograron, cada formación política, en los tres länder donde se celebraron los sufragios, hay que afirmar con pesar y con mayor, si cabe, estupor que el partido que más dividendo obtuvo, fue la extrema derecha, partido que se autodenomina; Alternativa para Alemania (AfD). En Sajonia-Anhalt logró unos resultados sin precedentes para una fuerza de este tipo en Alemania, después de lo del nazismo. En los otros dos Länder en juego, Baden-Württemberg y Renania-Palatinado, consiguieron un notable respaldo, mucho mayor del previsto, en los propios sondeos de los días anteriores. La construcción de la UE de la mano del neoliberalismo, esta alimentando una xenofobia que empieza a recordarnos los años 30 y 40 del pasado siglo, me pregunto, a modo reflexivo, ¿Si con estos mimbres, tenemos que hacer el cesto, el resultado no será factible, ni mucho menos rápido y lo mas seguro, no pasara ninguna prueba democrática, ni tampoco, podrá mantener a los que hoy lo elaboran? Los derroteros de la UE, han saltado por los aires y para que pueda haber un protagonista de fundamento, tendrá que haber un antagonista, de al menos, igual fundamento.

Si la actual alternativa al neoliberalismo, pasa por un débil y entregado social-liberalismo o como hasta ahora conocemos socialdemocracia, el Pensamiento Único, vive a sus anchas y se permite hacer lo que quiere, pero lo que quiere, es una política tan a la derecha, que los que tratan de superarlo por ese extremo, han de colocarse fuera de los márgenes, que la ética, mínimamente exigente, que exige la convivencia, se ve desbordada y sobrepasada por el ala mas a la derecha y la izquierda tradicional, si así la podemos llamar, vamos la socialdemocracia, se han colocado guantes de seda y la tarea de oposición en manos de los que ellos mismos llaman antisistemas, cuando lo cierto, desde la óptica social, son la suma de todo lo anteriormente referenciado. Pero no lo reconocen, pues ese es el fracaso de estas bandas, donde abunda la bula más profunda y la más atroz corrupción.

Cecilio Urgoiti

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