el diván

Hazte la pregunta correcta

En ocasiones, cuando el ser humano pasa por momentos difíciles tiende a bloquearse mentalmente y congelar su vida por un tiempo (tratándose a veces de temporadas largas), sin encontrar ninguna salida

En ocasiones, cuando el ser humano pasa por momentos difíciles tiende a bloquearse mentalmente y congelar su vida por un tiempo (tratándose a veces de temporadas largas), sin encontrar ninguna salida. Momento difícil por el que hemos pasado todos. Lo cierto es que la mayoría de las veces, somos nosotros mismos los que actuamos como esa barrera que nos impide encontrar la salida del túnel donde nos encontramos. Perdemos el trabajo, nos abandona nuestra pareja, no estamos satisfechos con la vida que llevamos, entre otras, son situaciones donde nos enamoramos de nuestro peor enemigo, la famosa y destructiva “queja”. Cierto es que cuando no estamos conformes con algo hemos de quejarnos por ello, pero no de manera gratuita sino acompañando a esta acción de una posible solución, ya que quejarse por quejarse a lo único que conlleva es a sentirnos víctimas de nuestras circunstancias sintiendo pena y emociones de desánimo y tristeza hacia nosotros mismos. ¿Esto nos ayuda? No, al revés. Nos empeora.
Entre oreja y oreja tenemos a un pedazo de órgano inteligente al que, la mayoría de las veces, no le sacamos toda la rentabilidad posible. Ya decía Einstein que solo utilizamos el 10% de nuestras capacidades mentales. Lo cierto es que tenemos la mejor herramienta, si hacemos un buen uso de esta, para no convertirnos en víctimas de nuestra forma de ver e interpretar nuestra realidad. El cerebro es un órgano tan potente, que va a contestar a cada una de nuestras preguntas. Si ante circunstancias adversas las preguntas que le hacemos a nuestro cerebro son tipo “¿Por qué todo me ocurre a mí?”, no tengas dudas que va a respondernos con motivos suficientes que justifiquen esta pregunta, pero seguramente no serán las respuestas que necesitamos en ese momento para poder superar la situación en la que nos encontramos, sino que nos hundan aún más. Sin embargo si sustituimos este tipo de preguntas resistentes al cambio, por otras que nos inspiren hacia el movimiento tipo “¿Qué puedo hacer para superar esta situación o para alcanzar determinado propósito?” el cerebro se pondrá manos a la obra para buscar la respuesta que realmente necesitamos. Se trata de poner en marcha al cerebro, hacerle trabajar y ayudarle a identificar hacia donde tiene que dirigir su atención y energía. Es importantísimo elegir preguntas cuya respuesta nos muevan hacia el resultado que queremos conseguir, ya sea para superar con mayor facilidad una etapa difícil, como para alcanzar sueños y retos o simplemente para nuestro crecimiento personal. Muchas veces las preguntas que nos hacemos son las responsables de estar abriendo siempre la misma puerta sabiendo que no nos va llevar a ningún lugar.

Recuerda que no siempre el tiempo cura las heridas ni cambia la situación. Podemos esperar que las cosas pasen o hacer que las cosas pasen. Un simple juego de palabras con resultados enormemente diferentes para nuestro desarrollo personal.

¿Qué vas a hacer hoy para tener un gran día? Aunque no salga el sol, puedes hacer que tu día sea brillante.

tamaraconsulta@gmail.com

TE PUEDE INTERESAR