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Hoy es día de la República – Por Cecilio Urgoiti

El 13 de abril “España, se había acostado monárquica y”, el 14 “se levantó republicana.” En clara referencia a las palabras del Presidente Aznar, de la Dicta-blanda, nombre que se le dio a la continuidad de la Dictadura del General Primo Rivera

El 13 de abril “España, se había acostado monárquica y”, el 14 “se levantó republicana.” En clara referencia a las palabras del Presidente Aznar, de la Dicta-blanda, nombre que se le dio a la continuidad de la Dictadura del General Primo Rivera. Alfonso XIII abandonaba de forma precipitada la nación y partía al exilio. Esas dos primeras frases entrecomilladas, fuero la manera oficial de la dicto-monarquía de reconocer la llegada de la II República. Me permito destacar, algo que los historiadores han ido obviando e intencionadamente pasando por alto y es, que fue el mismo rey en minúsculas, al menos para mi, el que permitió y nombro a los dictadores, desde el año 1923 hasta el 1931 y que por dejar claro los que fueron, Miguel Primo Rivera, Berenguel y Aznar.

En estas primeras palabras se compendia de forma simple lo que sucedió en aquellas históricas fechas, pero pocos somos los que nos detenemos a reflexionar sobre los antecedentes del 14 de abril y las consecuencias del cambio de Régimen que cinco años después derivaría en el inicio de la Guerra Civil, como consecuencia de un Golpe de Estado, conspiración esta, de la unión de varios militares de alta graduación y que entre ellos se fueron eliminando, quedando en pie, el autor de la mayor matanza de la historia de esta España, que aun cuenta con seguidores del criminal asesino.

Para empezar, cualquier persona que desee entender lo que sucedió, debe buscar una seria y coherente respuesta a la pregunta ¿Fue democrática la instauración de la República? Y traigo esta pregunta, no por que yo dude de la democracia en la II Republica, sino, porque leo, con preocupación la intencionalidad que los historiadores de “Régimen” anterior y del actual, formularon y hoy aun formulan. Las versiones mayoritarias que nos han llegado sobre aquellos días hablan de un poder legitimo, pero hay historiadores que argumentan, que no es tan claros.

Cuando se originó la insurrección del general Miguel Primo de Rivera, ciertamente Alfonso XIII no participó, pero como nos recuerda Mercedes Cabrera: “El hecho es, que recibió el juramento de Primo de Rivera como presidente del Directorio, como si de un relevo más en el Gobierno se tratara.” Con ese hecho, se vio la connivencia del rey en minúsculas o “pasividad inconsciente,”( término que he leído en otros escritos) que abrió una brecha en la confianza de la clase política y la sociedad con la monarquía. Después, vendría el “Error Berenguer,” especificado así, por Ortega y Gasset, Consistió, según el propio Ortega, en “…tratar de hacer como si aquí no hubiera nada radicalmente nuevo… (Entendiendo que) “…los españoles pertenecen a la familia de los olvidos, en la política son gente mansurrona y lanar” vamos algo así como “si aquí no ha pasado nada.” Decía Ortega, como cierre del alegato, como vemos de forma muy contundente: “Como eso es un error, somos nosotros y no el régimen mismo, nosotros, gente de la calle de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestros ciudadanos: españoles, vuestro Estado no existe. ¡Reconstruidlo! Delenda est monarchia.”

Juan Bautista Aznar, un almirante, político de muy corto perfil, al que Maura se atrevió a decir “Que procedía geográficamente de Cartagena y políticamente de la luna.” Sería esta la opción, que como presidente, atinaba a proponer el rey, un rey con muy poca cualidad para desempeñar su papel.

El Gobierno de Aznar tenia un mandamás, que fue Romanones, este gobierno, se mantenía sobre un auténtico puzzle de fuerzas monárquicas. La primera iniciativa que tomó el nuevo gobierno, fue la convocatoria de elecciones municipales, para el 12 de abril. Nunca pensaron, cuando tomaron la decisión de la convocatoria electoral, en que el resultado de la convocatoria, les diera, una tan negativa derivación, les alcanzo sin capacidad de respuesta y dándoles una mayúscula sorpresa. Llegado a este punto os recomiendo releer a Ortega, en los anteriores entrecomillados.

Cierto es, que el rey contaba cada vez con menos personas leales a su alrededor. Además Alfonso XIII, no manifestó voluntad de resistir, “…sumido como estaba en la depresión más profunda, a causa de la muerte de su madre, unos meses antes y viendo cómo su esposa se hallaba lógicamente aterrada ante la posibilidad de acabar como la familia imperial rusa.” Argumento que la historia utilizó como base del abandono del país, por Cartagena el día siguiente a la proclamación de la República. Al fin y a la postre, los políticos de la “Constitución del turnismo” se rindieron ante los republicanos y con ellos obviamente el monarca. De esa manera, se proclamaba la II República. Quiero dejar claro que no eran elecciones al Parlamento y que si eran municipales… Por tanto lo primero que hace la Republica es convocar elecciones a Cortes Constituyentes y con ese primer acto, los republicanos acatan la democracia y la respuesta a esa primera pregunta sobre, si la vida de la II Republica había sido de corte democrática no deja duda.

Lo que “realmente” no es de recibo, es que aquellos, que atentaron con un Golpe de Estado criminal y asesino, sus seguidores y continuadores y los paniaguados y correveidiles de estos y de aquellos, tengan la desvergüenza y desfachatez, de pedir explicaciones sobre conceptos tales como la democracia, como si ellos, la hubieran practicado, la practicaran o la fueran a practicar. ¿Como es posible que los seguidores de una monarquía, que tomo juramento y anteriormente propuso a unos dictadores y como, un dictador nombre a titulo de rey. Puedan ellos y sus cortes dudar de la decisión de un pueblo? Que fue lo que ocurrió, la mañana del 13 de Abril, tras unas elecciones, eso si, municipales, el pueblo toma las riendas y cambia el sistema de gobierno, esa es la democracia en estado puro, esa es la democracia participativa. Sin República no hay democracia, no es una frase hecha, que también, sino la realidad.

Salud, República y Laicismo

Cecilio Urgoiti

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