tribuna villera

La ineficiencia de Soria

Tengo entendido que eficiencia es algo más que eficacia. No basta con hacer cosas, hay que hacerlas bien

Tengo entendido que eficiencia es algo más que eficacia. No basta con hacer cosas, hay que hacerlas bien. Por ello no entiendo adónde fue el ministro Soria en su caminar energético. Primero cuando propuso al Consejo de Ministros de España el Real Decreto Ley nº 1 de 2012, por el cual se suspendió las pre asignaciones de instalaciones de energías renovables y se suprimió las primas a las mismas. El segundo ejemplo lo tenemos en la tasa del 7% que propuso aplicarle al sector energético renovable, en la Ley de Medidas Fiscales para la Sostenibilidad Energética. El tercer caso lo conformó la obsesión por combatir el déficit eléctrico y la ausencia de voluntad política para resolverlo, mediante una adecuada reforma de todo el sector eléctrico. Otros ejemplos de ineficiencia nos han llegado de la Europa comunitaria, y nos referimos a dos normas específicas que le cuesta cumplir: (i) la Directiva 2009/28, relativa al fomento del uso de la energía procedente de fuentes renovables, y (ii) la Directiva 2012/27, relativa a la eficiencia energética.

Está claro que la mejor energía es la que no se consume y por ello cada vez que escuchábamos referencias al ministro Soria nos acordábamos de los retos a los que se enfrenta la Unión Europea: (i) creciente dependencia de las importaciones de energía, (ii) escasez de recursos energéticos, así como (iii) la necesidad de limitar el cambio climático, y (iv) superar la crisis económica. Por eso pregunté en alta voz: ¿Quo vadis Soria?

Un día del mes de abril, el 15, fecha del aniversario de la muerte de Francisco de Goya, que se marchó al destierro acosado por la Inquisición, el ministro español de Industria, Energía y Turismo presentó su dimisión como político por razones fiscales. Al parecer se quedó tranquilo, pero las energías renovables no lo olvidarán tan fácilmente. Ni la marca España tampoco, en materia de industria y turismo. ¡Tiempo al tiempo!

No va sucederle a “sus obras energéticas” lo que pasó a las pinturas negras del pintor Francisco de Goya, que ocupan actualmente una de las salas más visitadas del Museo del Prado. ¡Todo lo contrario! Soria las “pintaba” para otros y así le fue. Por eso me hubiera gustado que viviese el recordado escritor uruguayo, Eduardo Galeano, para comentar su dimisión. De seguro la hubiera incorporado a ese nuevo libro suyo que acaba de presentarse recientemente en Madrid con el título de “Cazador de Historias”, en el que participó un profesor canario ilustrado y no menos energético, el amigo poeta José Javier Hernández. Un buen capítulo hubiera sido: “El pullover de Soria”.

Isidoro Sánchez García

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