Son muchas las personas que tienen problemas a la hora de relacionarse con los demás y sobre todo, cuando se trata de personas a las que están empezando a conocer. Suelen sentirse cómodas en conversaciones de tú a tú sin embargo, a la hora de relacionarse en grupo se convierten en presos de la inseguridad. Sienten que no tienen nada interesante que aportar a la conversación, temen dar una opinión por no estar a la altura de la situación e intentan pasar desapercibidos aunque no es realmente lo que desean. Perciben como otras personas crean lazos de manera inmediata sintiéndose éstos fuera de lugar. Con frecuencia el resultado de esta actitud es que estas personas comiencen a evitar determinadas reuniones sociales (de trabajo u ocio), cerrando las puertas a las numerosas oportunidades que tiene el ampliar el círculo social. Muchas personas se etiquetan de manera inmediata como introvertidas y es cierto que en algunos casos puede que sea así, pero hay otros muchos que no se trata de esto. Tan solo se trata de personas que necesitan un tiempo para entrar en confianza y mostrarse a los demás tal y como son. Cada uno lleva su ritmo, pero viven con presión estas situaciones sociales por lo que los demás puedan pensar de ellos. Es importante que sepas que no solo tu voz habla por ti. Aunque permanezcas en silencio estás diciendo algo. Tu cuerpo también expresa hasta el punto que puedes proyectar una buena imagen hacia los demás sin casi abrir la boca. Tú forma de mirar, tu postura corporal, tu forma de sentarte, tus gestos. Adoptando una conducta no verbal correcta puedes dar una imagen de seguridad y serenidad aunque en ese mismo momento, no sea lo que sientas. Esa forma de conducta no verbal que en un principio la haces de manera forzada, con constancia y observando los resultados, se acaba convirtiendo en un hábito. Algunos trucos son:
1- Postura corporal erguida y relajada. Hombros ligeramente hacia atrás para de esta manera haya una respiración más profunda y te ayude a mantener la calma. Si estás de pie, mantén las piernas algo abiertas y espalda recta sin rigidez. Esto da sensación de seguridad. No cruces los brazos, la otra persona puede interpretar que lo que te cuenta te aburre.
2- Si estás sentado, cuando otra persona te hable, inclina tu torso hacia adelante. La otra persona sentirá que te interesa lo que te cuenta, se sentirá cómoda y querrá seguir hablándote.
3- Mantén la mirada, asiente mientras escuchas y si la conversación no se trata de ninguna tragedia, sonríe. Piensa que nuestro cerebro emocional decide por su cuenta si una cara nos gusta o no, un proceso en el que inicialmente no interviene la razón. ¿No te ha pasado alguna vez que nada más ver a alguien que no conoces, sin mediar palabra, te ha producido rechazo? Por esto es muy importante cuidar nuestra expresión facial para facilitar la entrada a la hora de conectar con alguien. El hacer contacto ocular con otra persona es, normalmente, una señal de implicación, mientras que el desviar la mirada significa, a menudo, un deseo de querer evitar el contacto.
4- Para mostrarnos cercanos a los demás, lo más sencillo es acercarnos físicamente con quien interactuamos, pero el espacio que necesita todo el mundo no siempre es el mismo, por lo que hay que prestar mucha atención a cualquier señal de incomodidad que genere nuestra aproximación.
Desarrollar este tipo de habilidades sociales en necesario no solo para caer bien a los demás, sino porque la integración social es un factor clave del bienestar emocional.
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