No sé de qué material tendrá hecha el alma ese chico, Pedro Sánchez, que sigue arrastrándose ante Podemos para ser presidente, aunque Podemos tenga el alma más negra que la pata izquierda de Machín. Los siete millones de euros de Chávez al entonces non nato Podemos descubiertos por ABC han dejado a Sánchez impávido, como si la cosa no fuera con su supuesto y pretendido socio. Yo creo que le ha prometido a Bego el sueldo vitalicio porque de otra forma no se entiende. Este chico gobernaría con las huestes de Atila con tal de pernoctar, aunque fuera una noche, en La Moncloa, que colgaran su retrato en el salón del Consejo de Ministros y que le mandaran a casa el sueldo vitalicio, secretario y chófer y coche incluidos. No es bobo el tal Sánchez. No se inmuta ni por la financiación presuntamente ilegal de Podemos, de la mano del comandante. Pedro Sánchez tiene el corazón de hielo: ni le importa España, ni le importa el PSOE; sólo se importa él mismo. No hay otro culpable de que este país, inmaduro y barato, no tenga Gobierno desde hace meses. Digo barato porque haber puesto, con sus votos, a Podemos donde lo han colocado tan sólo con siete millones de euros es una baratada. Eso se lo gasta el becerro de Donald Trump en un desayuno en el Plaza. Hoy todo gira en torno a los millones de Venezuela y al asunto de Panamá, papeles en los que están nada más y nada menos que los de siempre: la realeza, los Pujol y Messi y papi. Falta la yunta. Le digo yo a usted que este país no tiene remedio. Ya no se puede fiar uno ni siquiera de los jardines del Edén.
Millones venezolanos
No sé de qué material tendrá hecha el alma ese chico, Pedro Sánchez, que sigue arrastrándose ante Podemos para ser presidente, aunque Podemos tenga el alma más negra que la pata izquierda de Machín

