‘Oute-noir’

El mayor peligro es el cansancio. Años atrás, Edmund Husserl puso el dedo en la llaga mirando a Europa. Denunció la claudicación, el agotamiento de la curiosidad o de la perplejidad como elementos de cambio, la renuncia al espíritu crítico

El mayor peligro es el cansancio. Años atrás, Edmund Husserl puso el dedo en la llaga mirando a Europa. Denunció la claudicación, el agotamiento de la curiosidad o de la perplejidad como elementos de cambio, la renuncia al espíritu crítico. Ahora, años después, el cansancio amenaza con bajar los brazos del electorado en este país -España, le dicen- donde la política nueva y vieja han terminado fundiéndose al calor de las líneas rojas de siempre. Cansancio que tendrá traducción electoral para alegría de unos y derrota de otros. Cansancio para soportar, en unos meses, el oute-noir que nos espera al otro lado de las urnas -el ultra-negro de Soulages-. Quienes crean que la interinidad que nos ha ahogado estos meses (esta película menor de desencuentros) dará paso a tiempos mejores, de recuperación y empuje, que mantengan el cinturón bien apretado; también en Canarias, y su Gobierno. Cuando vuelvan a cerrar los colegios electorales, en junio, Bruselas caerá sobre el país, exigiéndonos el cumplimiento del objetivo de déficit con ajustes que rondarán los 20.000 millones de euros (lejos de condonaciones y otras generosidades, lo único que cabe esperar en las Islas son retrocesos presupuestarios). España pierde fuelle, y no solo en el territorio de los recursos públicos. La economía recae, hay que rebajar las previsiones de crecimiento. Según el FMI tenemos pocos motivos para la complacencia. El crédito a las familias y a las empresas continúa cayendo, y el ajuste impactará negativamente. Este 2016 en funciones pasa factura. Nos espera el oute-noir presupuestario; y Canarias, que parte en desventaja financiera, lo sufrirá especialmente.

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