Plana

La primera referencia que se tiene de una happy hour asoma en 1961; al parecer, los precursores tuvieron en el Metropolitan Grand Bar, O’Connell’s Irish Pub o el R&R los locales pioneros

La primera referencia que se tiene de una happy hour asoma en 1961; al parecer, los precursores tuvieron en el Metropolitan Grand Bar, O’Connell’s Irish Pub o el R&R los locales pioneros. La happy hour, u hora feliz, consistía -y así sigue- en ofrecer a los clientes de bares, pubs, discotecas y otros abrevaderos las copas a precio más barato en determinados momentos de la tarde o noche. Las primeras noticias que se tienen de la happy hour son de los años sesenta, y las últimas del Congreso, donde surfeando sobre la ola de interinidad de estos meses los diputados se apuntan a cualquier unanimidad que se les cruce por el pasillo, alimentando así unas expectativas que a la vuelta de las inminentes urnas se transformarán en toneladas de frustración; verbigracia, con lo de la tarifa plana para los vuelos entre las islas, iniciativa a la que todos los grupos se han sumado, faltaría más, fijate tú, solo que lo firman en una barra de hielo que Bruselas derretirá. Se estudiará la viabilidad, dicen; o lo que es lo mismo, nada de nada. Bien está el recordatorio, pero esa propuesta no da más de sí. Morirá sin abandonar el territorio de las buenas intenciones. Punto final. Ahora bien, si tan de acuerdo están en que la tarifa plana sería un espaldarazo a la cohesión de las Islas, y si la cosa costaría unos treinta millones, ¿por qué no utilizar los fondos del ITE?, ¿por qué envejecer esperando a que el Estado se dé por aludido? En vez de seguir jugando a las unanimidades en la happy hour del Congreso, bien podría dar ese paso el Gobierno de Canarias, entre otras razones porque en Madrid la legislatura se presume plana para los intereses de las Islas.

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