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Suma y sigue…

Cuando hablo de felicidad existe, en no pocas ocasiones, el convencimiento de que ser feliz está en algo natural o adquiere el valor de un click a través de un me gusta o un retuit en esas frases tan sugerentes

Cuando hablo de felicidad existe, en no pocas ocasiones, el convencimiento de que ser feliz está en algo natural o adquiere el valor de un click a través de un me gusta o un retuit en esas frases tan sugerentes.

Utilizo este ejemplo ya que es lo más frecuente que nos encontramos cada día. Lo que yo denomino la frasuistica psicológica. Es cierto que al levantarte por la mañana o tras un día de trabajo agotador, el poder recibir este tipo de notificaciones que nos recuerdan lo maravilloso que es vivir, nos permite, sin lugar a dudas, sonreír, sentir esperanza, etcétera. Nos permite, en definitiva, disfrutar de pequeñas dosis de emociones positivas como la alegría, la esperanza, la risa y tantas otras. Pero desafortunadamente a eso no lo podemos llamar felicidad y mucho menos psicología positiva.

El potenciar la felicidad en nuestra vida implica vivir en términos de salud y bienestar, lo que a su vez nos va a plantear varias cosas: por una parte conocer cuál es la materia prima con la que puedo empezar a hacer felicidad y, por otra parte, cómo debo elaborarla.

Es curioso observar que los estudios sobre el bienestar y la salud nos plantean que es imprescindible partir de elementos tan básicos como los que muestra el profesor Fernández Abascal, cuando afirma que tanto la nutrición como las horas de sueño y la actividad física van a ser reguladores de nuestra felicidad.

Quizás a través de un ejemplo podamos ver mejor esa relación. Para ello, imagínate que quieres disfrutar de un día de juego con tu hijo o hija, mantener una conversación con algún amigo o amiga, o cualquier otra actividad que desees realizar. Si esa noche, por diferentes motivos, no duermes bien, tu potencial para ser feliz habrá disminuido, ya que, sin duda alguna, la capacidad para producir felicidad no se implementará por mucho que yo ponga esas emociones positivas.

Lo mismo nos sucede cuando realizamos una actividad deportiva antes de iniciar una de las situaciones mencionadas con anterioridad, es decir, las morfinas endógenas segregadas por el deporte nos ayudarán a disfrutar con menor esfuerzo de esa charla, juego o situación cotidiana. Y lo mismo nos va a suceder en función de que llevemos o no una nutrición adecuada.

Como observarás es imprescindible cubrir, en primer lugar, nuestras necesidades básicas como línea de partida que nos permitan dedicar mayor o menor cantidad de recursos o herramientas personales y que nos ayuden a crecer como personas, incluso a ser felices. Por lo tanto, el mantener una vida saludable en alimentación, horas de sueño y ejercicio físico genera una serie de condiciones físicas y mentales que implementan la posibilidad de ser felices.

*Psicólogo y miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva
@jriveroperez

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